Autor: Jhosselyn Castro
En la bulliciosa atmósfera de las calles de Montecristi, envuelto en una ola de impotencia se encontraba con dos palos que lo ayudaba a caminar a Segundo Barcia por la ciudad en busca de alguna ayuda, Barcia un anciano de setenta años, su rostro era un mapa marcado por el tiempo, desgastado y con una mirada muy triste.
Durante toda su vida ha estado expuesto a desafíos por la vida, sin embargo, aunque la mala suerte y soledad estén presente él no se da por vencido, “aunque tenga familia ellos ya no me ayudan, parece que me he vuelto una carga para ellos que tomaron la decisión de alejarse de mi”, añadió Barcia, el tono voz parecía quebrarse al hablar.
Al recordar el pasado cuando era joven pese a su problema de la pierna derecha nunca se dio por vencido y buscaba la manera de salir a delante buscando cualquier trabajo, pero ahora la tristeza ha sido una nube que oscureció su alma al no tener una ayuda para sobrevivir.
Gloria Delgado, ciudadana Montecristense aludió que ciertas autoridades prefieren hacer gastos innecesarios en vez de ayuda a quien realmente lo necesitan como el señor Barcia de tercera edad, esta sociedad cada vez mas va en picada y que es hora que se amarren bien los pantalones para hacer un cambio.





