Por: Alisson Andrade

La parroquia Tarqui, una de las más representativas del cantón Manta, fue duramente golpeada por el terremoto del 16 de abril de 2016. Más allá de la pérdida material y humana, el impacto educativo ha sido uno de los más evidentes, pues varias instituciones quedaron destruidas y, hasta la actualidad, la parroquia aún lucha por recuperar su sistema educativo.
En diálogo con Jimmy, residente del sector, señaló que uno de los principales problemas después del terremoto fue “el abandono de las autoridades y la falta de interés de los comerciantes”. Explicó que muchas escuelas desaparecieron y que hoy “Tarqui ha quedado prácticamente con pocas escuelas y colegios”, lo que ha limitado el acceso a la educación para cientos de niños y jóvenes.
Por su parte, Arturo Palma, también habitante de Tarqui, afirmó que “a Tarqui se le sigue adeudando desde el terremoto”, debido a que los recursos destinados a la reconstrucción no fueron bien distribuidos. Recordó con nostalgia la importancia económica y social del sector antes del desastre
“Tarqui era el corazón, la matriz esencial. Era la mamá de los huevos de oro económicamente, porque existía un movimiento diaria de dólares”. Palma señaló además que, aunque existe el deseo de rescatar la zona, falta apoyo de las autoridades locales y una gestión más comprometida con la reactivación educativa y comercial. El testimonio de Javier Carvajal, damnificado del terremoto, revela otra dimensión del problema: la mala administración y el uso inadecuado de recursos. Explicó que muchas fundaciones se han aprovechado del nombre de los damnificados para beneficiarse con locales o ayudas.

“Yo soy damnificado con pruebas. Perdí a mi madre, a mi hermano, a mi cuñada y a mis dos sobrinas. Pero hasta hoy, ni el municipio ni las fundaciones me dieron un vaso de agua”, relató con firmeza. Carvajal también denunció que “todo se maneja a dedo” y que los fondos municipales no siempre llegan a quienes realmente los necesitan. Según su percepción, existen intereses políticos y personales que obstaculizan la verdadera reconstrucción del sector educativo y social. A pesar de este panorama, los habitantes de Tarqui continúan manteniendo la esperanza de que en los próximos años se impulsen verdaderos proyectos de reconstrucción educativa. La comunidad pide ser escuchada, con el anhelo de que la parroquia vuelva a ser un espacio lleno de vida, oportunidades y aprendizaje para las futuras generaciones.





