Por, Melissa Rodríguez
La ciudad costera de Manta, en la avenida 113, en la gasolinera Terpel se ha convertido en un punto de encuentro diario, una especie de epicentro donde los taxis de la ciudad se reúnen.
Pero, ¿qué hace que estos taxis sean tan especiales?, la respuesta se encuentra en sus tanques de combustible. La mayoría de ellos han abrazado una alternativa ecológica, el gas. Estos vehículos, que funcionan como estrellas fugaces en la ciudad, representan un cambio significativo en la forma en que se mueve Manta.
Marco Peña, un taxista de la cooperativa Taxcium, contó sobre la transición a utilizar gas en lugar de gasolina, «al principio, era temeroso, pero cuando analicé los precios, me di cuenta de que el gas era una elección mucho más beneficiosa. Antes, solía gastar alrededor de $22 en gasolina al día, pero ahora, con el gas, solo gasto alrededor de $7. Es asombroso».
La decisión de Marco de hacer el cambio no solo impactó su bolsillo sino también el medio ambiente.
Raúl Hernández, una taxista de la cooperativa Aeropuerto, con un poco de timidez acotó que también ha hecho la transición al gas. «No solo es más barato, sino que me siento mejor sabiendo que estoy contribuyendo a reducir la contaminación. No hay olor a gasolina y mi auto funciona igual de bien» ratificó Hernández.
La legalización de los vehículos de gas ha permitido a los taxistas cambiar su modelo de negocio para ahorrar costos y reducir su impacto ambiental.
Con taxistas como Marco y Raúl liderando el camino, Manta se está moviendo hacia un futuro más sostenible y limpio, donde estas estrellas fugaces de gas continúan brillando en la noche de la ciudad.





