Por, Jacinta García Cevallos
En las encrucijadas de la calle Eloy Alfaro y la Calle 6, en el cantón de Paján, provincia de Manabí, los baches se han convertido en auténticas cicatrices, sembrando consternación entre los moradores y los conductores de la zona, ya que afectan el tránsito y seguridad vial.
Resulta imposible no notar cómo los vehículos zigzaguean para evitar estos obstáculos, y el ruido de las suspensiones golpeando contra el pavimento irregular se ha vuelto una banda sonora constante, los vecinos claman por una solución a esta problemática que se ha vuelto insoportable en los últimos meses.
Don Manuel Pérez, residente de la calle 6, afirmó que hace meses que los baches en el camino se volvieron insoportables. “Los vehículos deben danzar para evitarlos, lo que ha causado accidentes menores. Además, los ruidos y las vibraciones son intolerante también para nosotros y nuestras viviendas”, ratificó.
Los transportistas, por su parte, también reiteran la gravedad del problema. Jorge Rodríguez, conductor de un servicio de transporte público en Paján, aseguró que el estado de estas vías ha afectado la vida útil de sus vehículos. “Los pasajeros insisten constantemente en el estado deplorable de las calles, lo que repercute en la calidad del servicio que podemos ofrecer”, agregó con desazón Rodríguez.
Este escenario se asemeja a conducir por un campo minado, donde cada bache es como una trampa que puede detonar la insatisfacción de los usuarios. Las quejas se han multiplicado debido a la falta de respuesta por parte de las autoridades municipales.
María Cedeño, moradora de la calle Eloy Alfaro, admitió que han notificado numerosas quejas a las autoridades municipales, pero hasta ahora no han visto ninguna acción concreta para solucionar este problema. “Nos sentimos desatendidos», lamentó Cedeño.
El desolador estado de las calles, plagadas de baches, contradice la promesa de un tránsito seguro y cómodo, subrayando la necesidad urgente de una solución que beneficie tanto a los habitantes como a los conductores que transitan diariamente por estas vías. La situación, en muchos aspectos, se asemeja a una carrera de obstáculos, donde los conductores deben sortear los baches como atletas saltando vallas en una pista, poniendo a prueba su destreza al volante y su paciencia en cada viaje.





