Por, Cobo Lascano Mayely
En medio del ajetreo de la ciudad de Manta, emerge un carrito de bollos que ha tejido una historia cargada de esfuerzo y sueños realizados día tras día. “Los delicioso bollos light”, que Don Pablo vende no son simplemente porciones de masa, son auténticos deleites, como los bollos de chancho y pescado que se han convertido en un tesoro querido en el parque del barrio Cuba de Manta.
Pablo Zambrano, dedicado a la creación de sus bollos y al carrito que él mismo construyó, dándole su propia su marca siendo una representación mantese, sale cada tarde a realizar sus ventas.
La masa perfectamente preparada y rellena de sabores exquisitos se ha ganado el aprecio de muchos habitantes de Manta. Cada bocado es una explosión de sabor que evoca la nostalgia de las tradiciones culinarias locales. “El precio de esta delicia artesanal es de un dólar cincuenta, así, cualquiera que desee disfrutar de la sazón, lo puede hacer sin apretarles los bolsillos”, afirmó Zambrano.
Beronica Mero, esposa de Pablo acotó que él todos los días realiza bollos, los cuales de lunes a domingo son vendidos. “Hay dias que llega temprano a la casa, como hay dias que llega más tarde pero sin bollos en el carrito, eso me hace muy feliz”, admitió con una sonrisa cálida.
A medida que el sol se pone en la ciudad, el carrito de bollos de Don Pablo brilla como un faro de delicias en medio de la multitud. Sus vecinos y clientes habituales, como Jhon Vélez, no pueden resistirse a los bollos de pescado y los consideran sus favoritos.
“Cada vez que sale a vender, soy el primero en correr a comprar al verlo pasar por mi casa. Los bollos de pescado son mis favoritos y no me lo puedo perder”, aseguró Vélez cliente fiel de “Los delicioso bollos light”.
Don Pablo se enorgullece de su negocio y de servir a su comunidad. Cada bollo que vende lleva consigo una porción de amor y dedicación que ha hecho que su pequeño carrito sea un tesoro culinario en Manta. Los sabores y la tradición se fusionan en cada bollo, recordando que la verdadera riqueza de una comunidad se encuentra en su gente y sus historias compartidas.





