Por: Nancy Zosa
Desde que la universidad abrió sus puertas, como el ave fénix alzando su primer vuelo, la oportunidad de generar ingresos económicos en las afueras de sus instalaciones se convirtió en una realidad.
Desde que inició la apertura de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), se encuentran varios comerciantes que brindan variedad de alimentos a la comunidad universitaria.
Los comerciantes se encuentran ubicados en las tres puertas brindando sus servicios. Los estudiantes acotaron sentirse felices al momento de salir y analizar que desean degustar en ese momento, ya que se puede encontrar variedades de alimentos rápidos como bocaditos, golosinas, desayunos, almuerzos y postres.
Los comerciantes informales se levantan desde muy temprano a preparar los alimentos para generar ingreso. Destinados a llevar el pan a su hogar.
Varios de estos surgieron para cubrir la necesidad en los estudiantes de tener corto tiempo al momento de salir de sus clases y preparar sus alimentos o salir a comer en otras partes.
Algunos comerciantes tanto fijos e informales brindan diferentes aperitivos. Esto consiguió una buena acogida y una gran facilidad para los estudiantes en sastifacer sus deseos gustativos para pintar de alegría el hambre insasiable luego de una jornada llena de actividades académicas.
Estudiantes y docentes disfrutan de las delicias de los comedores y carretas que se encuentran en las afueras de la universidad, donde la sazón toca los corazones.
“Nuestra mayor satisfacción es saber que estamos dando lo mejor para que el cliente se sienta satisfecho con el producto”, afirmó María Julia Sornoza propietaria del puesto «Soda Bar Deli Fresh” mientras atendía a su clientela.
Por otra parte, Ramón Vicente Ormaza Vera, gerente propietario de uno de los locales que se encuentran en las afueras de la universidad, mencionó que desde sus 16 años, como un ave aprendió a volar, empezó en su local brindando amplias opciones de alimentos a sus clientes para así verlos contentos. Sin embargo, el pincelazo del éxito rotundo manchó su local, y el bombardeo de clientes que lo visitan es de no creer.
El local de Ramón llamado “El Chino”, ubicado en las afueras de la primer puerta de ingreso a la universidad tiene mucha acogida y cada cliente sale contento “no solo pagan por un plato de comida, pagan por sazón y calidad”, acotó Ramón mientras no paraba de sonreir al ver la felicidad de sus clientes al probar la comida.
A base de las 10 encuestas realizadas se valida que un 8% está sastifecha por los comerciantes en las afueras rindiéndoles sus servicios y facilitando cualquier alimento, el 2% se siente inconforme por qué los comerciantes obstaculizan el paso al momento de ingresar a la universidad y que deberían implementar una estrategia para que sean ubicados en un solo lugar de cada puerta.
El pararse afuera de las instalaciones de está alma mátter y comercializar alimentos no es una tarea fácil. Los comerciales tienen que madrugar y organizarse para llegar a tiempo y tomar un buen lugar, antes de que otro lo haga. Asimismo, antes de salir, preparar los alimentos es la tarea que consume más tiempo y con mucho amor, las manos transmiten el palpitar de la sazón a los estudiantes.
Las tostadas, corviches, fritadas, empanadas y jugos son algunos de los alimentos que más venden, ya que el consumo de estos no lleva mucho tiempo y resultan económicos para los bolsillos de la gente.





