Por: Leonel Guerrero Párraga
Como un abanico de colores se encuentra el puesto de ropa “Blusas Gregorio”, este se encuentra ubicado en una de las zonas comerciales del cantón Portoviejo, dentro del comercio autónomo Alhajuela.
Como si fueran rayos de sol en un día nublado, los precios caen en picado, iluminando el camino de los compradores con ofertas que parecen haber caído del cielo.
“Las ventas han bajado terriblemente, la situación que estamos pasando en el Ecuador, no permite que haya un flujo correcto en las ventas. Tenemos la confianza que esto se va a ir recuperando progresivamente para así poder vender con normalidad y esperar a nuestra clientela en el mes de diciembre con una actitud positiva”, aseveraba Gregorio Catagua, dueño del local, luego de arreglar un paquete de ropa.
Los probadores se convierten en cámaras de transformación, donde la ropa se convierte en un disfraz que revela la personalidad de cada comprador. “Bueno, siempre vengo a comprar aquí porque hay precios accesibles, la ropa es de buena calidad, bonita y sobre todo lo que buscamos como cliente que sea barata”, afirmaba María Ponce, clienta de Blusas Gregorio, mientras se le dibujaba una sonrisa al elegir la prenda que llevaría.
A medida que los clientes exploran las tiendas, como exploradores en una tierra desconocida, los vendedores se convierten en guías de estilo y ayudan a descubrir joyas ocultas en los estantes.
Los comerciantes, aseveran que la mejor época de ventas son los feriados, ya que vienen personas de otros cantones a realizar compras al por mayor y menor. Esto les permite a ellos, tener una ganancia significativa y así poder seguir renovando estilos de ropas.





