Por: Juan Pincay
Un día gris, en que las nubes no pintaban el celeste habitual, con el pasar de las horas se tornó nublado, el grupo “Las panitas” se reúnen en el complejo Don Amado del cantón Santa Ana, para darle vida a una tradición vigente por más de 30 años de hermandad.
“Nada como esto, aquí nos quedamos hasta la noche, por que después de jugar conversamos, compartimos y nos reímos sobre nuestra vida”, enfatizó Amado Alcívar uno de los dueños del complejo en el que se dan cita para pasar una tarde futbolera.
Al puro toque, entre apuestas, risas y una pelota de indor es la terapia de la tropa, en la que no hay sábado alguno que no se juegue, “trabajamos la mayoría toda la semana y este es nuestro psicólogo para despojar todas las preocupaciones”, aseveró Elvis García mientras se amarraba los cordones de los zapatos de lona, minutos antes de jugar.
Dudas, miedo y ansiedad se comienzan a ir cuando la pelota rueda, gozar y pasarla bien es lo que predomina en aquel lugar. El fútbol siempre brinda la oportunidad de mejorar un día que pudo haber sido malo.





