Por: Jean Carlos Pinoargote
En las calles de la ciudad de Manta, la presencia de carros abandonados ha tejido una red de obstáculos que entrelaza la movilidad con la contaminación. Como si fueran gigantes durmientes, estos vehículos inactivos obstaculizan vías y espacios públicos, transformándose en basureros clandestinos y refugios para las insidiosas ratas. Esta problemática, y su presencia en distintos sectores de la ciudad, lo cual se ha vuelto una realidad perturbadora que amenaza la armonía urbana.
El desafío se hace más evidente al considerar que, según las puntualizaciones de la Ley de Tránsito ecuatoriana, un vehículo estacionado sin conductor durante más de 24 horas se cataloga como abandonado. Esta normativa, que actúa como un faro jurídico, ilumina la necesidad de abordar la situación. Tras meses e incluso años de desidia, las autoridades locales han iniciado una investigación para identificar y tomar medidas con los numerosos automóviles en esta situación.
Jessenia Cedeño, residente de muchos años, asevera que la retirada de estos vehículos es esencial para revitalizar la estética de la ciudad. «Estamos viviendo entre escombros sobre ruedas, y es hora de despejar nuestro entorno», afirmó Cedeño con vehemencia. Para ella, la implementación rigurosa de la Ley de Tránsito es una necesidad urgente.
Contrastando con esta perspectiva, Juan Plúa, vecino más reciente, argumenta en contra de medidas extremas. Él sostiene que la prioridad debería ser encontrar soluciones que no solo limpien las calles, sino que también aborden las razones detrás del abandono de vehículos. «Si simplemente retiramos los carros, estamos tratando los síntomas y no la enfermedad. Necesitamos abordar las causas subyacentes, como la falta de espacios de estacionamiento adecuados», puntualizó Plúa con calma.
El choque de opiniones entre Jessenia y Juan refleja la diversidad de pensamientos en la comunidad. Mientras uno aboga por medidas inmediatas para restaurar la belleza urbana, el otro aboga por enfoques más holísticos que ataquen las raíces del problema. Este debate ciudadano subraya la complejidad de las decisiones urbanas, donde la búsqueda de soluciones efectivas debe equilibrar la estética con la comprensión de los desafíos sociales y de planificación urbana.
En respuesta a esta problemática, la Alcaldía Ciudadana de Manta ha lanzado la campaña «¡Habla serio!», una iniciativa que busca movilizar a los ciudadanos para mantener la ciudad limpia. Con el compromiso de no ensuciar más y con la aplicación rigurosa de la legislación de tránsito, la administración local notificará a los propietarios de los vehículos abandonados. De no recibir respuesta positiva, los servidores municipales emprenderán el retiro y disposición final de estos automóviles, dando un paso firme hacia la restauración del paisaje urbano y la seguridad ciudadana.





