Por: Kerly Cevallos Pico
La carretera de la comunidad Peminche del cantón Santa Ana se ha convertido en un caudal de agua contaminada que lentamente circula por los bordes de la calle, está contaminación es como un espejo distorsionado que refleja la negligencia humana donde cada charco es la evidencia silenciosa del descuido.
María Barre, moradora del sitio, narró es una de las más afectadas, lleva años viviendo con este problema, que ha despertado la incertidumbre de hasta cuándo van a vivir con esta nube oscura que día tras día los atormenta como un monstruo en medio de la noche.
“Es preocupantes e indignante que sigamos viviendo de esta forma, algunos moradores no tienen respeto por el entorno, el agua se queda acumulada en ciertos puntos afectándonos a algunos habitantes, exigimos que se tomen medidas y que hablen con las personas causantes de este problema”, aseveró Barre cuando se encontraba barriendo el extenso patio de su hogar.
Esta situación preocupa la tranquilidad de algunos moradores, donde estos charcos es el testigo viviendo de la urgencia del cambio, ya es hora de progresar como comunidad para librarse de ese estancamiento amargo y no vivir siendo una mala imagen para los visitantes.





