Por Kevin Chávez.
En una mañana apacible que prometía ser como cualquier otra en los alrededores de la Universidad Laica Eloy Alfaro del cantón Manta, un incendio inesperado desencadenó una serie de eventos que perturbó la tranquilidad y expuso la salud de estudiantes, transeúntes y comerciantes.
El sonido de una cortadora eléctrica, en manos de un obrero, resonaba en el terreno baldío cercano al campus universitario. Las chispas que saltaban como estrellas fugaces, profetizaban la tragedia que se avecinaba. A medida que el hierro cedía ante el filo de la herramienta, un pequeño incendio cobraba vida en el pasto reseco, alimentado por él imponente sol, él fuerte viento y la prisa del momento.
El humo negro, denso y sofocante, se elevaba en el aire, oscureciendo el cielo de quienes transitaban por el área. Estudiantes, algunos recién llegados y otros ya dentro del campus, se encontraron repentinamente atrapados entre la confusión y el temor.
Para los comerciantes que habían levantado sus puestos en los exteriores del campus universitario, el humo se convirtió en una amenaza. Luis Romero, dueño de un puesto de empanadas, afirmó que “era desesperante la cantidad de humo, tuvimos que retirarnos porque estábamos asfixiándonos”

En respuesta a los llamados de emergencia, la unidad del cuerpo de bomberos de Manta se desplegó hacia los exteriores de la ULEAM para hacer frente a el incendio que había estallado en las proximidades del campus. Ante la mirada expectante de estudiantes y transeúntes preocupados, los bomberos desplegaron sus equipos y coordinaron sus estrategias para contener el avance de las llamas y asi proteger la seguridad de todos los presentes.
Después de un arduo esfuerzo y varios minutos de tensión, los bomberos lograron controlar el evento, disipando el humo denso y restaurando la calma en la comunidad. Su rápida intervención y profesionalismo demostraron una vez más su compromiso inquebrantable con la seguridad y el bienestar de la ciudadanía.





