Por: Adriana Cartagena Hidalgo
En la hermosa ciudad costera de Manta, conocida por su encanto natural y diversidad cultural, se está desatando una crisis en el sistema de salud que está dejando a sus habitantes en un estado de desamparo alarmante. La mala calidad de atención, los tiempos de espera interminables y la escasez de medicamentos se han convertido en algo insoportable para la comunidad local.
En los hospitales de Manta, los pacientes y sus familias enfrentan una dura realidad: los tiempos de espera son excesivamente largos. Ariel Suarez sufrido, puntualiza, ¨las salas de espera llenas a rebosar, pasillos congestionados y la angustia de no saber cuándo llegará el turno para recibir atención médica se han convertido en parte de la rutina en los que se refiere a la atención en este subcentro, prefiero irme a mi casa¨.
Los pacientes con enfermedades graves y condiciones médicas crónicas no pueden permitirse esperar indefinidamente, lo que a menudo resulta en un deterioro de su salud. La situación se agrava aún más por la falta de recursos y personal médico en la región. La falta de inversión en el sistema de salud y la falta de supervisión gubernamental han contribuido a esta crisis que afecta a Manta y sus alrededores.
La escasez de medicamentos es un problema que afecta a toda la comunidad. Genesis Macias, paciente que depende de medicamentos esenciales para controlar su condición médica, afirma que se ve obligada a buscar en diferentes farmacias, muchas veces sin éxito. La búsqueda desesperada de medicamentos se ha convertido en una carga adicional para las familias, que a menudo se ven forzadas a recurrir a opciones más costosas o, en el peor de los casos, a dejar de tomar sus medicamentos necesarios.





