Por Germanía Jimenez
Los habitantes del barrio 11de mayo han adoptado la agricultura orgánica, cultivando productos sin químicos para el consumo doméstico.
El pasado 2 de junio, el barrio recibió la visita de un grupo de alumnos de la universidad “Amawtay Wasi” del 5 semestre de la carrera Lengua y Cultura. Los universitarios llegaron a las 11H00 al lugar con el propósito de desarrollar sus prácticas de vinculación con la comunidad y conocer sobre los inicios de la creación del huerto comunitario.
La comunidad 11 de Mayo está ubicada en la provincia de Pichincha, cantón Quito, en el sector de Guamaní. Este proyecto de compromiso y organización para ayuda de los habitantes comenzó con el establecimiento del huerto, que es de utilidad para sembrar todo tipo de plantas para su consumo diario.
La investigación integrada por 8 alumnos,denominado historias de vida tras el proyecto “Aprende y Emprende” del barrio 11 de Mayo, tuvo como objetivo dar conocer los huertos de las mujeres emprendedoras y analizar los impactos sociales y económicos de esta iniciativa.
“Todas las vecinas que participamos nos sentimos valiosas, y hemos aprendido mucho sobre cultivos”,manifestó, Alba Vallejo vecina del barrio que, a partir de este proyecto, llegó la luz y empoderamiento a su vida.
Durante su visita, los alumnos entrevistaron a mujeres que lideran el proyecto donde compartieron experiencias sobre cómo el huerto no solo ha mejorado el acceso a productos frescos y sin químicos, sino que también fortaleció el sentimiento de unión y colaboración entre los vecinos.
Además, los estudiantes observaron que este proyecto ha incentivado a otros miembros de la comunidad a iniciar sus propios emprendimientos, como la elaboración de shampoo de romero y cremas naturales, ayudando así a la economía personal y local.
Algunas coordinadoras manifestaron que los productos no solo se utilizan para el consumo doméstico, sino que también se venden en mercados locales o en la misma comunidad, generando ingresos adicionales para las familias involucradas.
Hiralda Aguilar, una de las coordinadoras expresóque este emprendimiento fue de gran ayuda en la economía de su hogar “Este proyecto no solo me beneficia para mi consumo diario, sino que también puedo obtener dinero vendiendo los productos que cultivamos en el huerto”.
Silvia Molina una de las integrantes comentó que ella creció con las plantas su mamá y abuelos le enseñaron a cultivar “Yo llegué a este hermoso barrio donde gracias a una vecina hoy conformo este grupo de mujeres en dónde todas decidimos sembrar para lograr lo que hoy tenemos”.





