Desde las primeras luces del viernes 17 de noviembre, la vía que conecta Jipijapa con Guayaquil se convirtió en el escenario de una protesta contundente. Obreros y empleados del Gobierno Autónomo Descentralizado de Jipijapa cerraron el acceso sur desde las 5 de la mañana, exigiendo al Gobierno Nacional la transferencia de alícuotas que les adeudan. Esta medida, según los manifestantes, responde a dos meses de atrasos en sus haberes, y el tercer mes está por vencer.
La situación se tornó crítica, afectando la movilidad de quienes transitan por esa ruta, hasta que, finalmente, las autoridades intervinieron. Efectivos policiales y militares llegaron al lugar y lograron un acuerdo para desbloquear la vía. Los manifestantes advierten que retomarán la medida el próximo lunes si el Gobierno Nacional no cumple con el pago de sus sueldos.
El cierre de vías no es un hecho aislado en la provincia de Manabí, ya que trabajadores de los Gobiernos Autónomos Descentralizados de Jipijapa y Montecristi también se sumaron a la protesta, todos unidos por la falta de pago de sus salarios. Este acontecimiento ha generado malestar en la región desde la madrugada del viernes, específicamente en la Y de Montecristi y la vía que conecta diversas ciudades de la provincia.
A pesar de la apertura momentánea de la vía Jipijapa-Guayaquil, los manifestantes subrayan que su lucha no ha concluido. Señalando la falta de respuestas concretas por parte del Gobierno Nacional y la no transferencia de las alícuotas correspondientes a septiembre y octubre, fundamentadas en el modelo de equidad territorial. “Nos vemos obligados a visibilizar nuestra lucha para que se respeten nuestros derechos laborales”, afirmó Luis Ponce, uno de los manifestantes.
Los conductores que se vieron atrapados en el bloqueo de la vía también compartieron su frustración. Julio Zambrano uno de ellos aseguró que entienden la situación de los trabajadores, pero también tienen sus necesidades y responsabilidades. “Ojalá encuentren una solución que no perjudique a todos», añadió Zambrano con pesar.
Esta situación refleja la complejidad y las tensiones que se viven en la región, donde los reclamos laborales y las necesidades de la comunidad se entrelazan en un conflicto que exige respuestas inmediatas por parte de las autoridades, como hilos que se cruzan en un telar urgente de soluciones.





