Chone, con 1725 estudiantes, y El Carmen, con 1160, se destacan como los principales motores de la presencia de estudiantes foráneos en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam) en Manta. Estas cifras actúan como los ingredientes esenciales que cocinan un plato diverso, enriqueciendo la experiencia educativa de la institución.
Estudiar lejos del calor de casa es un desafío que, mucho más allá del sentimiento de despedida de partir del lugar que te vio crecer, es un reto constante lleno de muchos obstáculos y trabas si de economía se trata. Ser foráneo y estudiar en otra ciudad, implica una inversión considerable que abarca gastos en alimentación, alojamiento y transporte, con un desembolso mensual que varía entre los $300 y los $600 dólares. El estudiante foráneo está lleno de historias y anécdotas, tal como un libro con su propia historia por contar.

Jefferson Maza, originario de Santo Domingo de los Tsáchilas y estudiante de la Carrera Comunicación dentro de la Facultad Ciencias Sociales Derecho y Bienestar lamenta encontrarse lejos de su familia con un tono de voz nostálgico. Asimismo, revela que sus primeros momentos en la ciudad fueron desafiantes y que los días eran eternos, pues para él, vivir en el puerto pesquero era un reto que se creía incapaz de cumplir.
‘’Yo sé que todo es un proceso, y que los cambios, en su mayoría vienen de la mano con las cosas buenas, pero aquellos días eran atormentadores, me costaba mucho conciliar el sueño, aprovechaba las clases para poder descansar lo que no había podido hacer en toda la noche’’, relató el estudiante mientras por sus mejillas rodaban gotas cristalinas que reflejaban los amargos recuerdos de sus inicios como universitario.
Sentado en su pupitre con las manos entrelazadas, Maza enfatizó la importancia del apoyo de sus padres a pesar de que sus bolsillos no estén tan cargados, también añadió que trabaja en la venta de accesorios como pulseras y cadenas para contribuir con su granito de arena en sus estudios.
Video- https://youtu.be/lwkczeiEqTc?si=kKApqSTsMg3Mijy0
“Este emprendimiento nació de la necesidad, era desesperante tener la billetera delgada. Hoy en día, mi pequeño negocio me brinda el placer de degustar una empanada en las afueras de la universidad», reveló Maza.
En el mismo lado de la moneda se encuentra Vielka Mero, una estudiante de psicología de la Facultad Ciencias de la Salud, que vive en el cantón Santa Ana. Detalla que su jornada empieza a las 04H00 del día, cuando escucha desde su patio el canto del gallo que actúa como su alarma. Desde ese momento, emprende su rutina diaria asegurándose de llegar puntual, ya que sus clases comienzan a las 07H00 y viajar desde su hogar le lleva un poco más de dos horas.
Mero describe que, como una tejedora de sueños, se dedica a realizar tareas, ensayos, trabajos autónomos y proyectos para hilvanar sus necesidades económicas con los hilos del esfuerzo y la dedicación.

‘’Empecé con la tarea de una compañera de clase como un favor, pero luego lo vi como una oportunidad, le di la forma de un emprendimiento para pagarme los pasajes o una que otra cosa, y me puse en marcha. Me ha ido muy bien a pesar de que debo distribuir de manera correcta el tiempo’’, detalló mientras sus dedos de la mano izquierda rozaban suavemente sus mejillas.
Mero desembolsa semanalmente alrededor de $25 dólares en pasajes, y aunque a veces le cuesta conseguir aquel monto, recuerda que cada mínimo esfuerzo cuenta para cultivar su futuro como psicóloga y ser el soporte que su familia necesita, tal y como lo imagina.
Según la información disponible en el sitio web de la Uleam, en el período comprendido entre septiembre de 2019 y mayo de 2020, la universidad tuvo un registro total de 24,371 estudiantes matriculados. De este número, 8,821 estudiantes provenían de distintos cantones de Ecuador, lo que subraya la diversidad geográfica de la población estudiantil.
En el otro lado de la moneda se encuentra Angie Rivadeneira, estudiante de Medicina de la Facultad Ciencias de la Salud. Originaria de la capital de los manabitas, cuenta con el respaldo total de sus padres y, como se dice coloquialmente, tuvo un comienzo afortunado en la vida. Rivadeneira señala que, siempre ha tenido su calle pavimentada, pero al vivir en una ciudad diferente a la suya, admite que esa calle empieza a presentar algunos baches, más aún cuando estás estudiando aquella carrera que demanda un compromiso inquebrantable.
Podcast
«No tengo problemas económicos, mis padres siempre me han dado todo, pero la carrera que estudio requiere tiempo, dedicación y compromiso. Todas lo requieren, pero esta aún más.», aseveró mientras realizaba algunas de sus tareas académicas.
Rivadeneira agrega que al principio solía hacer el viaje desde Portoviejo a Manta, lo que tenía diversas repercusiones. Debido a las largas horas de clases dejó de alimentarse bien, el insomnio se acumulaba sin ser compensado y el descanso ya había dejado de ser prioridad. Al igual que muchos, se está formando para salvar vidas, pero descuidando la de ella.
Nathaela León, estudiante de Derecho, forma parte de la mayoría de los alumnos que viajan desde Chone para formarse como profesionales. Vive en un sencillo apartamento, que cuenta con una vista encantadora de la ciudad. El lugar es acogedor y se nota su interés por el Derecho en los libros y apuntes que llenan su escritorio, la luz natural que entra por su ventana le ofrece un idóneo ambiente para concentrarse en sus metas académicas.
León afirma que ser foráneo va mucho más allá de la experiencia de estar lejos de casa y la comodidad de sus padres. Implica asumir la total responsabilidad de su día a día. Al retornar a un hogar vacío, comprende que debe cuidarse por sí mismo.
‘’Salir de tu zona de confort redefine tu perspectiva de la vida, valoras cada bocado y te das cuenta de que eres el arquitecto de tu propio destino. Los sueños se logran con pasos firmes y persistentes’’, aseguró la estudiante.




