Por, Justin Michelle Cedeño Vera
La ciudad de Manta, ubicada en la costa ecuatoriana, se encuentra atravesando un oscuro período en su historia, marcado por una serie de matanzas diarias que han dejado una profunda huella en sus residentes. Entre ellos, Aillen Alvia, una joven que lucha contra la depresión como resultado de esta incesante violencia que asola la ciudad.
Aillen Alvia, de tan solo 22 años, se ha convertido en un triste reflejo de las consecuencias psicológicas que conllevan los horrores presenciados en Manta. Cada día al despertar, enfrenta una batalla interna contra la depresión, una enfermedad que ha ingresado en su vida como resultado del temor constante que experimenta en su entorno.
Para Silvina, la madre de Aillen, esta situación es una fuente constante de angustia. Silvina fue testigo del asesinato de su hermano, un joven de tan solo 28 años, un trágico evento que la ha dejado con heridas emocionales difíciles de sanar. El miedo que siente por la seguridad de su hija es una carga que pesa sobre su corazón día tras día.
La vecina Aillen, Marlene Zambrano, al igual que muchas otras personas en Manta, ha notado un profundo cambio en la psicología de los jóvenes de la ciudad. «Los jóvenes de ahora temen por tantas cosas que ocurren en la ciudad, la violencia se ha vuelto una sombra que se cierne sobre ellos, afectando sus vidas y su bienestar emocional», aseveró Marlene.





