Por, Coraima Brigit Alvia Flores
En el barrio La Época de la ciudad de Manta, muchos gatos se encuentran sin hogar, quedando en un profundo mar de desesperanza.
Ladrillos, piedras, polvo y un montón de basura es lo que acompaña a estos seres inocentes, que, entre lluvia y calor, luchan por su supervivencia, buscando alimento entre los desechos y suplicándoles comidas a maullidos a los ciudadanos del sector.
Marcos Chávez, morador del barrio, afirmó que en un su patio siempre llegan gatos heridos, desnutridos y algunas hembras embarazadas o ya paridas a refugiarse de la oscuridad que hay en el exterior. “Junto con mi familia, le damos la bienvenida y ha sido así desde que me mudé aquí hace más de 10 años. Mis hijas les dan de comer y les dejan agua por la puerta, ya que suelen ir y venir”, aseveró con un tono de voz amigable, que demostraba su preocupación ante ésta triste situación.
Además, acotó que no sólo a los gatitos les estira una mano, sino también aquellos perros que se hayan en el abandono y llegan de visita a su humilde morada.

Felinos de todos los colores, razas, estaturas, edades, se hacen presentes en la comunidad, demostrando lo cruel que puede llegar a ser el hombre y la poca humanidad que hay en el mundo terrenal.
“Para mí es algo que se me sale de las manos, quiero ayudarlos a todos, pero no puedo, porque no cuento con el recurso económico suficiente y eso me entristece tanto”, lamentó Hugo Macías, quien estaba saliendo de su casa para dirigirse a visitar a su novia. A su vez, aseguró que por ahora se encuentra cooperando con la fundación Ángeles de Between, la cual protege a estos pequeños, buscándoles hogares adecuados para que estén llenos de amor y tranquilidad, además de apoyar campañas de esterilización para reducir la sobrepoblación.

El abandono de animales en la actualidad es un delito grave, que conlleva cárcel, sin embargo, esta medida de seguridad para estos amigos fieles no es suficiente, porque la atrocidad del humano, no tiene límites.





