El antiguo subcentro de salud tipo B “María Auxiliadora #2”
Por Bianca León
Promesas incumplidas y falta de recursos económicos, esta es la realidad que enfrentan los habitantes del barrio María Auxiliadora, en la ciudad de Manta, quienes esperan desde hace más de dos años la construcción del subcentro de salud tipo B, un proyecto esencial para la atención primaria de este sector.
Actualmente, los habitantes deben recorrer 3 kilómetros para recibir atención médica básica.
El origen del problema se remonta al fuerte movimiento telúrico registrado el 16 de abril de 2016. La infraestructura del subcentro resultó afectada y, con el paso del tiempo, se ha deteriorado aún más, generando preocupación tanto en el personal médico como en los pacientes que dependían de sus servicios.
Una obra fantasma

La propuesta de un nuevo subcentro surgió para dar solución a la falta de servicios médicos. Sin embargo, el edificio antiguo continúa en pie porque no existen recursos suficientes para contratar maquinaria pesada que permita su demolición.
Mientras tanto, en una cancha barrial se han colocado paredes de plywood para formar cuartos que funcionan como consultorios temporales, permitiendo ofrecer atención mínima a los habitantes.
Súplicas de una comunidad

Viviana Salazar Rodríguez, presidenta del CLS (Centro Local de Salud), expresa su desilusión y la lucha constante de la comunidad ante la falta de respuestas por parte de las autoridades.
“Nos hemos reunido con las autoridades, firmado actas, incluso enviamos escritos dirigidos a la señora alcaldesa, pero aún seguimos esperando una respuesta sobre la construcción. Es trágico recibir atención en un lugar tan pequeño, especialmente para nuestros hijos y para las personas de la tercera edad, que deben movilizarse a distintos subcentros porque aquí no contamos con equipos especializados ni suficiente personal médico”.
El comité barrial presentó un oficio formal a la Prefectura de Manabí, dirigido al prefecto Leonardo Orlando, con el objetivo de buscar soluciones para el centro de contingencia en salud. En reuniones pasadas, la viceprefecta Kelly Buenaventura manifestó su apoyo para reactivar el proyecto.
La voz del pueblo
Leticia Moreira Zambrano, de 68 años, lleva siempre en su cartera sus documentos, carnet de vacunas y los últimos informes médicos relacionados con su hipertensión. Cada lunes viaja durante 20 minutos en bus al centro de salud más cercano para revisar su presión arterial, debido a que el subcentro de su sector no cuenta con los implementos necesarios.
“Es totalmente frustrante”, comenta con resignación. “Llevamos más de dos años esperando el nuevo subcentro. Esta es la rutina a la que debo someterme para controlar mi enfermedad. Aquí solo atiende un médico, y debe abastecer a muchas personas cada día”.
Juan López, vecino del sector, relata con indignación que hace un año autoridades gubernamentales visitaron el antiguo subcentro acompañadas de ingenieros y arquitectos para mostrar los planos de la futura construcción.
“Llegaron muy bien vestidos, en carros de alta gama y con seguridad. Traían los planos del nuevo edificio. Pero hasta hoy seguimos esperando que inicien la obra”, señala López.
La historia de doña Leticia representa a los más de 2.508 habitantes del barrio María Auxiliadora, un sector en constante crecimiento. Su reclamo es claro, la construcción de un centro médico digno y funcional.
En la intersección de la calle 310 y la avenida 214 se encuentra un terreno de 2.000 metros cuadrados, hoy ocupado únicamente por un edificio abandonado, rodeado de maleza, escombros y basura.
“La vocación que se convirtió en esperanza”

El médico general Patricio Mera describe su preocupación ante la falta de avances.
“No contamos con un consultorio adecuado. El espacio es tan reducido que solo cabe una camilla y un escritorio. El calor es sofocante porque solo hay una ventana. Nos preocupa especialmente la atención de embarazadas, su control es fundamental para un proceso de gestación adecuado. Muchas veces debemos derivarlas a otros centros, como el subcentro de Cuba. También llegan adultos con heridas crónicas por diabetes que podrían tratarse con curaciones simples, pero al no contar con los implementos necesarios, terminan convirtiéndose en infecciones que amenazan con amputaciones”.
El médico insiste en la necesidad de implementar áreas esenciales como odontología y hace un llamado urgente a las autoridades para que destinen los recursos necesarios para la construcción del nuevo centro de salud.
El vigilante de un sueño inconcluso
Francisco Correa, guardia de seguridad del subcentro, también sufre las consecuencias de la falta de recursos.
“Estoy con el pueblo. Desde hace dos años mi sueldo se redujo a la mitad del salario básico, pero gracias al apoyo del comité y de los vecinos, que me donan víveres y una pequeña contribución mensual, puedo sostener a mi familia”.
Este panorama refleja una problemática profunda que afecta directamente al bienestar de toda la comunidad. Se hace un llamado urgente al Ministerio de Salud Pública (MSP) para atender la necesidad inmediata de los habitantes del barrio María Auxiliadora y avanzar en la construcción del nuevo subcentro de salud.






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