Max era el nombre de la mascota de la familia Moreira Quiroz, que hace casi un mes, falleció, dejando de marcar huellas por la cerámica de su hogar, ubicado en la ciudadela Metropolitana, además de 3 gatos sin dueños que también perdieron la vida. Este es uno de los casos de envenenamiento que acabó con la felicidad de los familiares de Max.
La tristeza aún embarga el rostro joven de Sury, Esnaider y Yeudiel, hijos de Luis Moreira y Lissetty Quiroz al recordar a su mascota, que llegó en 2019, siendo una pequeña cría de 2 meses, que creció en conjunto con los infantes de la familia. Este murió el pasado 1 de octubre, tras ingerir veneno.
“Ese domingo fue una de las noches más oscuras y tristes que pase con mi familia”, acotó Quiroz.
El can salió por casualidad aproximadamente a las 22h00, a pasear con otros animales de la zona, 15 minutos después ocurrió lo menos esperado.
Me asomé desde el portón café para llamarlo con un grito como de costumbre, pero noté algo extraño en el comportamiento de mi perro.
“Lo vi en la esquina de mi casa y no quería venir, pero en un juego que teníamos era de cerrar la puerta, y hacer que él viniera, pero cuando entró, pasó por la sala hacia el patio lentamente, llegó a su puesto y se desvaneció”, recuerda con melancolía.
Cree que, raíz de este hecho, ha tenido varias consecuencias emocionales y psicológicas en sus hijos. “Hace unos días, a mi hijo mayor, Esnaider, lo encontré visualizando un video de perritos, y estaba llorando con mucha intensidad, porque recordó a ‘coby’ y decía que lo extrañaba mucho”, añadió Quiroz triste al recordar su mascota como si estuviera viva.
Iván Ampuero, jefe del departamento de Fauna Urbana del Municipio de Portoviejo, Añadió que ante cualquier acto de maltrato que alguna mascota, ya sea como propietario o testigo, se vea perjudicada, tienen que acudir a denunciarlo.
“Deben acercarse a las oficinas de la jefatura para poder atender el caso, así, un representante de Fauna Urbana se dirige al lugar donde ocurrió el problema y se socializa con los habitantes del sector, dando hojas con información de lo que estamos haciendo”, puntualizó Ampuero.
Todas están divididas con el grado de afectación, especificando en Leves, que no tener certificado sanitario anual y descubrir un animal doméstico enfermo, herido y en peligro de muerte, se sanciona con servicio comunitario de 50 horas o 10% de un salario básico unificado (SBU), es decir, $38.60 dólares. En Graves, el abandono en lugares públicos o privados, prácticas de mutilaciones, someter a los animales al encadenamiento o enjaulamiento, acarrearía una multa de uno a tres SBU, correspondiente a $386 hasta $1158 dólares y, por último, está Muy Grave, en donde si ya se llega al punto de matar a la fauna, la pornografía animal, la comercialización de ellos fuera de establecimientos registrados, la infracción sería de tres a cinco SBU, lo paralelo entre $1158 a $1930 dólares.
Sin embargo, Ampuero destacó que, con respecto al aumento de afectación hacia las mascotas portovejenses en el mes de julio, no se puede dar detalles porque muchas personas no notifican lo ocurrido. “No puedo dar datos exactos. Las personas simplemente lo publican en redes sociales y no se acercan a nosotros, y eso preocupa al municipio, porque como ordenanza municipal, queremos llegar a generar justicia a estos seres importantes de la ciudad”, aseveró Iván.
Por otra parte, señaló que hace unas semanas se realizó una campaña para la vacunación antirrábica y desparasitación de perro y gatos, trabajando con el Ministerio de Salud y los estudiantes de la carrera de medicina veterinaria de la Universidad Técnica de Manabí. “Es un gran avance para nosotros como parte de Fauna Urbana, desde 2018 hemos hecho estas campañas y este año, lo hicimos en marzo, y ahora en julio, llegando a más parroquias como San Alejo, El Florón. Ya son casi 1000 mascotas vacunadas. Nuestro objetivo es llegar a todos los canes y felinos de la capital manabita”, describió Ampuero.
Pero hay una persona que juega un papel fundamental ante estas situaciones, quien brinda, detecta y trata a la fauna, el médico veterinario.
La veterinaria Tamara Chang, con experiencia de 20 años laborando en el oficio de curar a las mascotas, apuntó que ha tenido que atender a animales envenenados, especialmente domésticos como gatos y perros en su consultorio.
“Hay que actuar rápidamente, ya que es una emergencia para tratar, si usted conoce al dueño de la mascota que ha ingerido o el tipo de veneno, se usa un antídoto o en caso de que no sepa, lo investigamos y se hace directamente a un lavado gástrico o meter una sonda y limpiar el estómago”, describió Chang mientras registraba los nombres de las mascotas en adopción en una hoja.
Max era el nombre de la mascota de la familia Moreira Quiroz, que hace casi un mes, falleció, dejando de marcar huellas por la cerámica de su hogar, ubicado en la ciudadela Metropolitana, además de 3 gatos sin dueños que también perdieron la vida. Este es uno de los casos de envenenamiento que acabó con la felicidad de los familiares de Max.

La tristeza aún embarga el rostro joven de Sury, Esnaider y Yeudiel, hijos de Luis Moreira y Lissetty Quiroz al recordar a su mascota, que llegó en 2019, siendo una pequeña cría de 2 meses, que creció en conjunto con los infantes de la familia. Este murió el pasado 1 de octubre, tras ingerir veneno.
“Ese domingo fue una de las noches más oscuras y tristes que pase con mi familia”, acotó Quiroz.
El can salió por casualidad aproximadamente a las 22h00, a pasear con otros animales de la zona, 15 minutos después ocurrió lo menos esperado.
Me asomé desde el portón café para llamarlo con un grito como de costumbre, pero noté algo extraño en el comportamiento de mi perro.
“Lo vi en la esquina de mi casa y no quería venir, pero en un juego que teníamos era de cerrar la puerta, y hacer que él viniera, pero cuando entró, pasó por la sala hacia el patio lentamente, llegó a su puesto y se desvaneció”, recuerda con melancolía.
Cree que, raíz de este hecho, ha tenido varias consecuencias emocionales y psicológicas en sus hijos. “Hace unos días, a mi hijo mayor, Esnaider, lo encontré visualizando un video de perritos, y estaba llorando con mucha intensidad, porque recordó a ‘coby’ y decía que lo extrañaba mucho”, añadió Quiroz triste al recordar su mascota como si estuviera viva.
Iván Ampuero, jefe del departamento de Fauna Urbana del Municipio de Portoviejo, Añadió que ante cualquier acto de maltrato que alguna mascota, ya sea como propietario o testigo, se vea perjudicada, tienen que acudir a denunciarlo.
“Deben acercarse a las oficinas de la jefatura para poder atender el caso, así, un representante de Fauna Urbana se dirige al lugar donde ocurrió el problema y se socializa con los habitantes del sector, dando hojas con información de lo que estamos haciendo”, puntualizó Ampuero.

Todas están divididas con el grado de afectación, especificando en Leves, que no tener certificado sanitario anual y descubrir un animal doméstico enfermo, herido y en peligro de muerte, se sanciona con servicio comunitario de 50 horas o 10% de un salario básico unificado (SBU), es decir, $38.60 dólares. En Graves, el abandono en lugares públicos o privados, prácticas de mutilaciones, someter a los animales al encadenamiento o enjaulamiento, acarrearía una multa de uno a tres SBU, correspondiente a $386 hasta $1158 dólares y, por último, está Muy Grave, en donde si ya se llega al punto de matar a la fauna, la pornografía animal, la comercialización de ellos fuera de establecimientos registrados, la infracción sería de tres a cinco SBU, lo paralelo entre $1158 a $1930 dólares.
Sin embargo, Ampuero destacó que, con respecto al aumento de afectación hacia las mascotas portovejenses en el mes de julio, no se puede dar detalles porque muchas personas no notifican lo ocurrido. “No puedo dar datos exactos. Las personas simplemente lo publican en redes sociales y no se acercan a nosotros, y eso preocupa al municipio, porque como ordenanza municipal, queremos llegar a generar justicia a estos seres importantes de la ciudad”, aseveró Iván.
Por otra parte, señaló que hace unas semanas se realizó una campaña para la vacunación antirrábica y desparasitación de perro y gatos, trabajando con el Ministerio de Salud y los estudiantes de la carrera de medicina veterinaria de la Universidad Técnica de Manabí. “Es un gran avance para nosotros como parte de Fauna Urbana, desde 2018 hemos hecho estas campañas y este año, lo hicimos en marzo, y ahora en julio, llegando a más parroquias como San Alejo, El Florón. Ya son casi 1000 mascotas vacunadas. Nuestro objetivo es llegar a todos los canes y felinos de la capital manabita”, describió Ampuero.

Pero hay una persona que juega un papel fundamental ante estas situaciones, quien brinda, detecta y trata a la fauna, el médico veterinario.
La veterinaria Tamara Chang, con experiencia de 20 años laborando en el oficio de curar a las mascotas, apuntó que ha tenido que atender a animales envenenados, especialmente domésticos como gatos y perros en su consultorio.
“Hay que actuar rápidamente, ya que es una emergencia para tratar, si usted conoce al dueño de la mascota que ha ingerido o el tipo de veneno, se usa un antídoto o en caso de que no sepa, lo investigamos y se hace directamente a un lavado gástrico o meter una sonda y limpiar el estómago”, describió Chang mientras registraba los nombres de las mascotas en adopción en una hoja.





