Por,Diana Vera
En el barrio Terranostra en Jaramijó, la indignación de los residentes ha estallado en una protesta que ha conmovido la comunidad. La causa de su furia es la escasez de agua potable que ha afectado a la región, un problema que se ha extendido a Manta, Montecristi y Jaramijó. Esta crisis hunde sus raíces en la agricultura y la gestión del agua en la zona.
El núcleo del dilema se encuentra en la falta de presión en el acueducto La Esperanza, que es la principal fuente de agua para estos tres cantones. Los agricultores, que realizan pinchazos en el acueducto, han sido señalados como responsables de este déficit de presión. Según registros, utilizan el 87% del agua bombeada, dejando solo un 13% para el consumo humano en la región.
Ante esta creciente crisis y la desesperación por la escasez de agua, los alcaldes de Jaramijó, Montecristi y Manta se han unido para buscar soluciones. Han mantenido conversaciones con el gobierno central en busca de respuestas para sus comunidades afectadas.
Olga Ordoñez, expresa su necesidad por el liquido vital, ante esto ha presentado varias dificultades de salud, siendo el agua un factor indispensable en la vida de los habitantes del sector.
“Soy de tercera edad y es molestoso estar sin agua toda una semana incluso hasta un mes, salimos a las calles a que nos escuchen y que el alcalde de Jaramijó empiece a trabajar por su pueblo”, añadió Olga mientras se encontraba en la marcha pacifica realizada con vecinos y familiares en busca de respuestas.

La solución propuesta por los alcaldes busca garantizar un acceso equitativo y sostenible al agua. Proponen que todos los usuarios del acueducto, desde pequeños agricultores hasta grandes industrias, contribuyan económicamente para mantener y mejorar el sistema de suministro de agua.
Por otro lado, se encuentra María, quien se siente identificada por los comerciantes, que no pueden exponerse a estas ausencias de el agua potable, disminuyendo los ingresos de comerciantes en la zona.
“Esto no solo se complica para uno, si no para todos los del barrio, tenemos perdidas en los negocios, y nuestras vendas se paralizan, por otro lado, el polvo invade nuestras casas con la posibilidad de contraer enfermedades, como la gripe y mas aun los niños que son más pequeños”, acotó María
A pesar de los esfuerzos de los alcaldes, la respuesta del gobierno central aún se hace esperar, y los ciudadanos siguen protestando. La crisis es profunda, pero también ofrece la oportunidad de reiniciar la gestión del agua en la región, asegurando que todos los involucrados tengan un acceso justo y sostenible a este recurso vital como es el agua potable.





