Por Nataly Estefanía Alvarez Bailón
A puertas cerradas, y con escoba en mano es como los habitantes del sector de Tierra Santa en Montecristi, tienen que vivir ante la ola de polvo que los azota. La falta de intervención de las autoridades gubernamentales frente a esta problemática ha ocasionado desilusión en la ciudadanía, quienes se sienten olvidados ante la falta de atención a sus necesidades.
Este sector abarca un área de 417.638 m², donde la intervención de parte de las autoridades para el desarrollo de este sector ha sido de un 10% desde su creación. La carencia de centros médicos, agua potable, alcantarillo y la ausencia de calles dignas son parte de la lista del sin número de necesidades que padecen en el lugar. Según registro de la gobernación de Manabí, se realizó el proyecto de un nuevo sistema de alumbrado para el sector, donde se incluyeron 158 postes, 100 luminarias y 24 trasformadores, que beneficiaron a 470 familias en el año 2022, con la finalidad de que los moradores puedan caminar seguros por las noches. Pero es el único proyecto que ha dejado huella y del que se ha documentado registros.

Las vías sin pavimentar, es una de las problemáticas más destacadas. No solo por la dificultad que tienen los moradores para movilizarse a sus hogares. El problema va más allá, la erosión provocada por las fuertes ráfagas de vientos y la fuerza que ejercen los carros a gran velocidad provoca varios efectos negativos tanto a la flora y la fauna como al ser humano.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 7 millones de personas mueren cada año debido a la contaminación atmosférica. Lo que provoca el desarr

ollo de enfermedades respiratorias, como las infecciones respiratorias agudas y las neumopatías obstructivas crónicas. Las muertes por contaminación del aire en interiores se dividen en un 34% en accidente cerebrovascular, el 26% por cardiopatía isquémica, 22% neumopatía obstructiva crónica seguido del 12% por infección aguda de las vías respiratorias inferiores en los niños y por último el 6% de cáncer de pulmón. Lo más preocupante es que los más propensos a desarrollar este tipo de enfermedades son mujeres y niños.
María Mendoza residente del lugar por más de 17 años indicó que se siente cansada de lidiar con el polvo todos los días, revela que sus nietos cuando acuden a la escuela van limpios, pero al regresar llegan sucios llenos de tierra. Mendoza agregó, que siempre pasan congestionados debido a las tormentas de polvo que azota el lugar.

“Dormimos, comemos, y andamos en el polvo como si no valiéramos, ya estamos acostumbrados a vivir así”, aseguró mientras tocaba su brazo.
Las manos craqueladas y su piel envuelta por manchas que como marcas se funden en su piel, es otra de las enfermedades que cómo fantasmas los asecha.
Abel Veliz, médico general sugiere que, si las autoridades no pueden realizar las obras en el sector, por lo menos se realicen brigadas médicas con el misterio de salud, para atender los cuadros de enfermedades en el sector. “Las patologías cutáneas son un cuadro grave en pacientes pequeños,

debido a que los niños no suelen tener el cuidado necesario, la irritación en las heridas causadas por la picazón es otro factor que complicaría el estado del paciente, ya que podría infectarse y generar otras sintomatologías como fiebre, dolor, inflamación”, advierte mientras revisaba su computadora.

Hugo Dalgo, propietario de la Panadería “Yuyita”, ubicada en la vía principal del sector afirma, que donde labora tiene alta tendencia comercial, pero este enemigo silencioso afecta no solo la apariencia de su negocio, también en la elaboración y venta del pan. “Las personas que se detienen a comprar, muchas veces ven las vitrinas llenas de polvo, pero por más que las sacudamos el mismo viento y los carros vuelve a traer el polvo”, añadió mientras miraba los carros pasar.
José Baque, morador del barrio Tierra Santa, reitero que para luchar contra este enemigo silencioso que los está acabando se necesita

la intervención urgente del Gad Municipal de Montecristi, para examinar la situación y plantear un plan de desarrollo en el sector. “Esto afecta al maestro zapatero, los negocios, las tienda y las casas, el polvo entra a cada rato, por lo menos si no se ven obras, que las autoridades manden un tanquero de agua para que moje las calles porque hay mucha necesidad”, clamó Baque mientras señalaba las calles del sector.
“La entrada a la luna”. Así la han denominado quienes transitan por el lugar. Elías Morillo quien trabaja como conductor en la aplicación “InDriver”, enfatizó que la mayoría de sus colegas, no aceptan las carreras en este sector, debido a la innumerable cantidad de baches que tienen las calles. La prioridad de la mayoría de ellos es preservar sus vehículos. “Es complicado entrar al lugar, los huecos acompañados del polvo dañan los carros tanto por fuera como por dentro, preferimos ahorrarnos ese gasto, antes que entrar al sector”, consideró mientras conducía su vehículo.
La contaminación ambiental por la erosión de las partículas del suelo es una problemática que impacta a las actividades sociales, comerciales, educativas, etc. No obstante, la ciudadanía anhela que el nuevo posicionamiento de la alcaldía pueda sembrar las semillas del cambio para cosechar un futuro de prosperidad y desarrollo para este sector de Montecristi.





