Por Miguel Zambrano
En medio de las transitadas calles de la ciudad de Manta, la sombra de la inseguridad se cierne como una nube amenazante, afectando la calidad de vida de sus habitantes. El incremento de incidentes delictivos ha despertado la preocupación de la comunidad que clama por medidas efectivas para abordar esta creciente problemática.
“Cada vez que salgo de mi casa, siento que debo mirar por encima del hombro, antes solíamos pasear con mi familia por el parque en las noches, pero ahora es imposible. La ciudad ha perdido por completo esa seguridad que solíamos tener”, afirmó Karla Gonzáles.
Los ciudadanos se enfrentan a diario la realidad de una inseguridad que no conoce fronteras, manifestándose en diversas formas, desde robos simples hasta situaciones más graves como asaltos violentos. Este clima de incertidumbre ha generado una sensación de vulnerabilidad que limita la libertad de movimiento y tranquilidad que debería caracterizar la vida urbana.
Luis Ramírez víctima de un robo reciente, describió como a plena luz del día en una calle concurrida dos sujetos lo interceptaron y le quitaron todas sus pertenencias. Además, añadió que la sensación de vulnerabilidad es abrumadora y que se necesita tomar acciones concretas por parte de las autoridades para que nadie más tenga que pasar por eso.





