Por Deivis Sabando
En la calle urbana conocida como la “Avenida 42” en la ciudad de Manta, la sombra de la inseguridad inunda de preocupación a los vecinos del sector. El eco de la delincuencia resuena a toda hora, como un murmullo persistente que se desliza entre los edificios y se instala en la conciencia colectiva de la comunidad.
“Es lamentable esta situación, sacrificarnos todos los días para conseguir nuestras propias cosas con esfuerzo y que los amantes de lo ajeno te los arrebaten de esa manera tan cobarde y amenazante, me parece algo imperdonable”, lamentó Josefina Almeida, estudiante de enfermería, esbozando preocupación por salir a las calles.
La inseguridad, cual abrazo sombrío, se ha vuelto tan palpable que la presencia constante de la Policía Nacional se asemeja a cada minuto del día, tratando de disipar la oscuridad que se ha apoderado de la zona.
“Es una problemática que se vive en todo el Ecuador, las autoridades deben involucrarse más en su papel para ayudar al pueblo”, recalcó Carlos Fernández, profesor de canto, mientras sus ojos admiraban videos de asaltos por las cámaras del sector.





