Por: Ginyer Véliz
Algunos lugares turísticos en Manta han caído en una sombra ominosa, disuadiendo a los viajeros y afectando a la vitalidad de la ciudad. Esta oscuridad ha generado un desinterés en los turistas por explorar nuevos horizontes.
Gabriel Pinargote reveló con inquietud su preocupación sobre la disminución de turistas debido a la inseguridad. “Como vendedor de cocos en la playa, es preocupante como la inseguridad puede afectar negativamente al turismo, y eso repercute en nuestra economía».
Como una barrera impenetrable, el peligro ha interrumpido la promesa de experiencias enriquecedoras y ha llevado a una disminución palpable en la disposición de los turistas a visitar estar esta ciudad costera.
«En estos últimos meses, he podido observar más venezolanos que ecuatorianos en la costa, y eso me impide visitar los hermosos lugares turísticos que tiene la ciudad», recalcó Mariela Cedeño, ciudadana de la sierra ecuatoriana.





