Por: Angie Intriago
A lo largo del colegio “San José”, se encuentra Manuel Aguirre y su tío Miguel Aguirre, quienes se han convertido en los guardianes de este sector, ganándose la vida aparcando autos, vigilando cada espacio del colegio y de negocios del lugar.
Manuel es el encargado de la mitad del colegio y del centro médico “Don Bosco”, instituciones que le abren las puertas a Manuel y ganarse unas cuantas monedas por el cuidado de sus vehículos.
“Cuando hay reuniones, los maestros me avisan para vigilar los carros, también los del centro médico, siempre me doy la vuelta cuando las personas dejan los carros estacionados, aunque es una gran responsabilidad, llevo años haciendo esto, por eso agradezco por las manos que me abrigan y dan confianza de sus pertenencias”, manifestó Aguirre, mientras limpiaba el parabrisas de los autos.
Miguel, por su parte tiene el otro sector que abarca hasta la iglesia, zona que en las noches está sumergida en las tinieblas, siendo poco el alumbrado, generando un peligro latente para las personas que la transitan “en mi mano cargo siempre cargo un martillo, porque últimamente se ha convertido en una zona que es foco rojo para robos, hasta ahora autos no se han llevado, pero, mientras las personas caminan si se les llevan sus pertenencias, una que otra hemos ayudado, pero del resto no existen policías que puedan dar una mano ante el peligro”, puntualizó Miguel, mientras denotaba en su rostro indignación.





