Por Steven Pérez
Brisas de polvo con el mal olor son combinados por las corrientes de aire en el barrio Santa Ana. La zona al no contar con contenedores de basura oficiales, cúmulos de desperdicios son tirados donde sea por los negocios de comida y vecinos del sector. El rezumar de sus habitantes se vuelve intolerable con el ambiente toxico en el que conviven.
Existen varios puestos de comida rápida, en donde los dueños ignorando las consecuencias hacen caso omiso a sus acciones. “Muy mal aporte por ellos, yo vivo cerca de uno ellos y créame que la basura con el paso de las horas explota de pestilencia”, exclamó Julio García denotando un rostro asqueado ante la basura regada por la calle.
Por otro lado, los recolectores de basura no pasan cada día. Los vecinos mencionan que una o dos veces por semana hacen su recorrido con mala gana.
Luis Arteaga, mientras limpiaba la basura destrozada por los perros, asegura que no es culpa de los recolectores, la culpa es de las personas que no se responsabilizan de sus actos. El señor Manzaba confiesa que el barrio estaba más limpio antes de que llegaran los negocios de comidas.
La municipalidad de Montecristi ha recomendado a los habitantes tirar la basura en los contenedores o resguardarlos en su hogar hasta que los recolectores pasen. Recomiendan denunciar o informar a los que no siguen las reglas para su respectiva penalización.





