Por Deivis Sabando
Expertos en salud pública advierten sobre las enfermedades crónicas asociadas al abuso de alcohol, destacando la conexión directa con trastornos hepáticos como la temida cirrosis. Esta enfermedad, irreversible en sus etapas avanzadas, amenaza la función vital del hígado y, en última instancia, la supervivencia del individuo.
Pero las secuelas no se limitan al ámbito físico. El consumo excesivo de alcohol está ligado a trastornos mentales, sumado con la depresión y la ansiedad. A nivel social, el alcoholismo también deja su marca, afectando relaciones personales, disminuyendo la productividad laboral y comprometiendo la seguridad pública.
“Lamentablemente por culpa del alcohol perdí a mi esposa, mis hijos con el pasar del tiempo me perdonaron, pero aun así siento que no lo merezco, en la actualidad tengo una nueva pareja, pero aún vivo con el recuerdo de mi primera mujer”, lamentó Fultón Ortiz, emprendedor, mientras se dirigía a sus charlas de motivacionales sobre el alcohol.
“Eso no deja nada bueno, la gente debería ser más consciente, está bien beber de vez en cuando, pero no todos los días, desafortunadamente hay muchas personas hundidas en ese vicio”, aseveró Patty Ortiz, médico cirujano, mientras se reunía con sus colegas para organizar un evento sobre temas con el alcohol.





