Por : Angie Intriago
La educación de los estudiantes de la facultad de Ingeniería Civil se ha visto bajo cimientos agrietados, en varias ocasiones los alumnos reciben el aula en malas condiciones, perdiendo tiempo en arreglar para recibir clases, esta situación se ha convertido en una amenaza que derrumba las esperanzas del alumnado dejándolos como barcazas varadas por la desesperación.
Cuando el reloj marca la hora de entrada, los estudiantes de la facultad de Ingeniería Civil ya saben los que se encontraran, como si se tratase del pan de cada día, al ingresar al aula encuentran, bancas giradas, dentro de ellas basura, hojas que no sirven ni para reciclaje y el aula polvorienta, Romel Posligua estudiantes de cuarto semestre describe el ambiente del aula y el laberinto de dificultades que pasan sus compañeros. “Cuando ingresamos al aula a recibir clases, siempre encontramos el aula con tierra, es molestoso tener que perder de 15 a 20 minutos de clases solo para limpiar el aula, se ha hablado con los chicos del curso saliente y nos dicen que ellos no dejan el desorden por ende no limpian, sé que la educación es gratuita, pero merecemos aulas limpias para el aprendizaje”, describió Posligua con mientras negaba con la cabeza.
Esta situación la vive la mayoría de la facultad, el ambiente en las aulas se ha convertido en un laberinto abandonado y no en un espacio que busca el aprendizaje, muchas veces los estudiantes toman la iniciativa de limpiar y es que encontrar el aula limpia se ha convertido en un desafío imposible de alcanzar.
“Entre a la facultad y salí de ella y siempre paso el mismo problema, nuestras voces no son escuchadas, limpiar es de parte y parte, de la mañana mantenerla limpia y de parte del personal conserje de darse una vuelta y limpiar, pero es algo de lo que no todos están acostumbrados, educarse no es solo venir a estudiar, si no educarse en ser limpio y culto”, concluyó Juan Carlos Delgado egresado de la facultad de Ingeniería Civil.





