Por, Cobo Lascano Mayely
En la ciudadela Santa Cecilia de Montecristi, durante las noches, cuando la luz de la luna ilumina suavemente el paisaje, los habitantes de la comunidad salen a depositar los desechos en su sitio respectivo.
Los moradores de este sector cuentan con contenedores especiales para la basura, lo que se ha convertido en una práctica habitual que mantiene a raya los malos olores y promueve la higiene.
José López, uno de los residentes, se muestra satisfecho con el contenedor que adorna su pared. “Este recipiente facilita a nuestros vecinos cercanos depositar sus desperdicios con comodidad y ya para cuando llega el recolector, vacían el cesto, permitiendo que el proceso se repita sin complicaciones”, afirmó con una sonrisa.
En este escenario, las fundas de basuras son como guardianes silenciosos asegurándose de que todo este en orden. “Cuanto más organizados son los vecinos en términos de higiene, más nos unimos para encontrar soluciones adecuadas para la gestión de residuos”, añadió López.
Por otra parte, Eduardo Casanova, residente de la ciudadela, enfatiza la importancia de contar con un sitio adecuado para la basura en lugar de dejarla en el suelo, ya que así se evita que los animales domésticos puedan causar problemas.





