Por: Kathiusca Moreira Macias
En el barrio La Revancha, la cotidianidad son las calles con el mal olor que se convierten en el escenario desfavorable para los moradores. Llamando la atención sobre los desafíos ambientales y la fallida planificación urbana.
Como un eco desagradable que se filtra entre las grietas del suelo, el mal olor se convierte en el obstáculo que evita el bienestar de todos
“El problema no solo radica en las calles por las fugas en el alcantarillado, también existe el miedo entre los habitantes del barrio por la llegada del invierno o el fenómeno del niño y esto sea aún peor, un tema de salud con contaminación. Muchas veces los olores son más fuertes y desagradable”, atestiguó Maicol Alonzo morador del barrio, en las afueras de su casa.
“Las calles diariamente se ven muy mal con las aguas servidas, y esto provoca molestias para caminar o cuando los carros pasan por las calles, el mal olor se extiende. Y no solo afecta al caminar también en el momento de sentarse a comer.
Esta contaminación de las aguas servidas, está provocando que los moradores enfrenten los malos olores y les cause molestias en su día a día.





