Autor: Jhosselyn Castro
El cerro de Montecristi amaneció cubierto de una manta blanca, recibiendo a los fieles devotos con un hermoso clima. En estas fechas de noviembre, como todos los años desde tempranas horas de la mañana las personas se preparaban para salir de sus casas para comenzar una marchar desde cualquier parte de Manabí, porque todos los caminos los conducirían a la basílica virgen de Monserrat.
Solos, en pareja o en familia es lo que se presencia en las calles, las personas van preparadas para cualquier clima que afronten en el día llevando, gorras, sombreros, sombrillas, aguas entre de sus pertenencias, como unos soldados listos para la batalla. “Yo camino todos los años pidiéndole a mi madrecita que cuide de mi familia, todas las personas deberían rendir un tributo a nuestra madre con estas caminatas “, puntualizó Ángel Mero, mientras transitaba con su amigo.
El verdadero desafío para los transeúntes que los invade es la inseguridad, como un virus invisible que esta provagado en el país que contamina el tejido social, en estas fiestas las personas deberán ser precavidas, andar con cautela en las calles, aunque en ciertos puntos habrá control en la mayoría del camino no.
Roxana Anchundia desatacó la importancia de no salir con objetos de valor a estas caminatas, las mujeres y niñas tendrán que ir acompañadas de un varón para que las proteja de cualquier situación que pueda pasar.





