Por Steven Pérez
En Manta una batalla silenciosa asecha los alegres corazones de niños y adolescentes en sus hogares. La violencia intrafamiliar desencadena una ola de trastornos y problemas en los últimos años, dónde el abandono de los estudios son el principal inconveniente.
A pesar de los esfuerzos de organizaciones locales y gubernamentales por abordar este problema, la realidad es que muchos casos pasan desapercibidos. “Me apena como algunos padres son irresponsables y descuidan a sus hijos, los más pequeños son los que más sufren sin duda”, lamentó Darwin Yoza de 24 años, quien vive con su hermana menor en casa de su tía.
Entre talleres y campañas contra la violencia intrafamiliar, la idea central es cambiar la narrativa de la violencia intrafamiliar de un asunto privado a un problema de interés público que requiere la atención de todos.
Juliana Reyes, madre de familia preocupada, recalca la importancia de inyectar soluciones apacibles en las mentes de familias disfuncionales en los distintos sectores de Manta, dando mayor importancia en barrios pobres, lugares donde hay más casos de violencia.





