Por: Jean Carlos Pinoargote
A simple vista, este río parece tranquilo, pero su superficie oculta una problemática persistente. Las aguas servidas fluyen en sus corrientes desde tiempos inmemoriales. Desde sus orígenes, ha sido receptor de aguas residuales de la ciudad, reflejando una necesidad urgente de gestionar adecuadamente los residuos.
En el centro de Manta, donde el río se encuentra junto al océano, se encuentra José López, morador de Tarqui. «Nací junto a este río, y aunque siempre ha sido así, es triste ver cómo nuestras aguas se mezclan con la contaminación», puntualizó López, mientras observa con melancolía las aguas del río.
Letty Coronel, moradora del sector aseveró, “el problema central radica en la descarga constante de aguas residuales sin tratamiento en el Río Burro, todo este líquido finalmente desemboca en el océano”. Con el crecimiento de la población y la urbanización de Manta, los sistemas de tratamiento de aguas se han vuelto obsoletos.
La contaminación ha impactado negativamente en la salud de la comunidad y ha tenido graves repercusiones en la biodiversidad marina local. Las enfermedades relacionadas con esta situación se han convertido en una preocupación constante.
Parte de la solución, radica en la cooperación comunitaria y en la acción decidida de los habitantes para proteger este recurso natural fundamental. La urbe, necesita de soluciones urgentes e inmediatas y también compromisos de las autoridades.





