Por: Antonella Álava
La calle Ricaurte, que se extiende junto al Hospital Aníbal González Álava en Calceta, Manabí, es un sendero que ha visto mejores días, con sus baches y agujeros, esta vía ha dejado de ser una simple calle para convertirse en una preocupación constante para quienes la transitan. En medio del abandono y la falta de mantenimiento, esta ruta dañada se ha convertido en más que un simple desafío para los conductores.
Para los residentes y pacientes del Hospital Aníbal González Álava, la calle Ricaurte es una clara señal del abandono y el olvido, cada bache es un recordatorio de la negligencia, y los obstáculos en el camino reflejan los impedimentos que enfrentan tanto los pacientes como quienes buscan atención médica. El deterioro de esta calle se ha vuelto una comparación con la falta de inversión en la infraestructura, donde las necesidades básicas de la comunidad parecen quedar en segundo plano.
Las quejas y preocupaciones se multiplican, y Gustavo Cevallos, un residente local, comparte su frustración «La calle Ricaurte es un desafío diario para todos nosotros, cada viaje arruina más mi auto, ya no quiero transitar por aquí, pero muchas veces es urgente, necesitamos que se repare esta calle para evitar accidentes y garantizar que los pacientes lleguen al hospital con seguridad», admitió disgustado.
Karen Moreira, otra habitante de la zona, lamenta el estado de la calle y la falta de acción por parte de las autoridades. «El deterioro de la calle Ricaurte es una carga constante para todos nosotros, no solo daña nuestros vehículos, sino que también pone en riesgo la seguridad de quienes transitan por aquí, esperamos que alguien escuche nuestras quejas y tome medidas», afirmó.
La calle Ricaurte, que alguna vez fue un camino transitado con facilidad, se ha convertido en una verdadera prueba para los conductores. Los baches y agujeros representan los desafíos que enfrenta la comunidad, mientras que la falta de inversión en infraestructura se compara con el olvido de las necesidades básicas de los ciudadanos.
La esperanza es que, con la atención adecuada y la reparación de esta vía, la comunidad pueda avanzar de manera segura y sin obstáculos hacia un futuro mejor.





