Por: Alejandra Pinargote
Manta, la joya costera de Ecuador, se encuentra actualmente sumida en una tormenta de polvo que ha dejado a sus residentes asfixiando sus sueños. En la intersección de la avenida 15 y calle 15, una construcción desenfrenada ha desatado un problema de proporciones épicas: una nube de partículas finas que nubla los cielos y una vida saludable.
«Este polvo es implacable, se cuela en nuestras casas, nuestras vidas, y nuestras almas», aseveró Ana Rodríguez, una madre de familia que reside en las cercanías de la construcción en cuestión. Su voz, cargada de resignación, refleja el sentimiento generalizado de la comunidad que ha soportado esta pesadilla en silencio durante meses.
Las afectaciones respiratorias en Niños, adultos mayores, se ha convertido en el pan de cada día para los habitantes vulnerables de esta zona.
Los residentes se sienten atrapados en un desierto de polvo, y la falta de respuesta por parte de las autoridades locales solo aumenta su desesperación. La construcción sin control ha dejado una herida abierta en medio de la ciudad, una herida que nadie parece estar dispuesto a cerrar.
“Ese polvo me tiene mal, ya tengo 3 días con una alergia terrible que no me para, definitivamente esta construcción se debería paralizar hasta encontrar una solución a este problema”, puntualizó Mónica Santacruz con una actitud que denota enojo.
Esto es lo que enfrentan los residentes de la avenida 15 y calle 15 de Manta. Se desvanece en el horizonte, al igual que la esperanza de poner fin a esta pesadilla. Mientras tanto, la comunidad aguarda ansiosamente una solución que limpie los vientos de la adversidad y devuelva la frescura a sus vidas.





