Por Alisson Proaño
Se acercan las fechas más esperadas, marcadas por el resplandor de las festividades de Navidad y Año Nuevo. Los fuegos artificiales que adornan el cielo nocturno, deslumbrando a toda la ciudad de Manta con sus destellos de colores brillantes, sin embargo, detrás de la magia aparente, yacen peligros latentes.
Estos explosivos se convierten en llamas destructivas en las manos imprudentes, los destellos de alegría pueden convertirse en incendios voraces dejando tras de sí cicatrices de quemaduras y mutilaciones. Además, en los animales domésticos pueden producir daños en sus oídos, incluso provocar pérdida de la audición.
La magia de estas celebraciones debería resplandecer no solo en los destellos fugaces, incentivar a la conciencia colectiva de la audiencia sobre los riesgos de este destello en el cielo, para de esa forma disfrutar de la alegría festiva de manera segura y responsable.
‘’ Aunque estoy consciente de lo horrible que son las anomalías de los fuegos artificiales, confieso que le dan un toque de alegría a las festividades, sus luces brillantes adornan el cielo, llenándome de emociones’’, reveló Martha Escobar, profesora de educación inicial, mientras se disponía a colocar el árbol navideño.
‘’ Es lamentable el uso que le dan a estos artefactos, son bonitos claro que sí, pero sus consecuencias son graves, miles de niños sufren quemaduras en su cuerpo, y ni hablar del daño que también les causa a los animales, es muy triste’’, lamentó Patricio Bravo, padre de familia, mientras leía en su celular sobre la pirotecnia.





