Por, Jacinta García Cevallos
En Manta, la caravana del candidato a la presidencia del Ecuador, Daniel Noboa, dejó a su paso huellas de preocupación tanto en términos de contaminación ambiental como en la congestión vial. El recorrido generado en el redondel de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), se asemejó a una tormenta que sacudió la rutina de los residentes locales.
Juan Pérez, un morador que se hallaba en medio de esta agitación manifestó su descontento con la forma en que la caravana afectó la vida cotidiana de la comunidad. «El tráfico se volvió un caos, y apenas podíamos movernos en la zona. Además, los vehículos emitían una gran cantidad de humo, lo cual no es bueno para nuestra salud ni para el medio ambiente. Entendemos que es parte de la campaña política, pero debería haber una mejor organización para evitar estos problemas», aseveró con un tono de voz frío.

María López, una estudiante de la Universidad Laica Eloy Alfaro, quien salía de clases, afirmó que la caravana afectó gravemente su rutina académica. “Llegar a la universidad fue un verdadero desafío, y muchos de nosotros llegamos tarde a clases. Además, vi cómo arrojaban afiches y panfletos en las calles, lo cual no es respetuoso con el entorno. Como estudiantes, esperamos que estos eventos no interfieran de manera negativa en nuestras actividades diarias», recalcó mientras sus ojos destellaban preocupación.
Así, esta situación refleja la insatisfacción de los residentes y estudiantes locales con la campaña de Daniel Noboa, quienes subrayan la necesidad de una planificación más cuidadosa y medidas que minimicen los efectos negativos de tales eventos. Con ello, se destaca la importancia de equilibrar la promoción de la democracia con la consideración de la comodidad de la ciudadanía y la protección del medio ambiente en futuros eventos políticos.





