En las calles de la parroquia Leónidas Proaño de Montecristi, se desconoce un problema que clama a ritos por atención. Una acumulación de basura se presenta desafiante, como evidencia contundente de la inconsciencia de la sociedad.
Irma Barberan, una madre de familia, que con una voz fuerte resuena llena de frustración y decepción contra la apatía que muestran sus vecinos. «La hora del recolector es conocida por todos», afirma.
Sin embargo, algunos hacen caso omiso y sacan sus desperdicios en cualquier momento del día.
Los desperdicios se convierten en un proporcionado banquete para los perros callejeros, el resultado de esta negligencia se transforma en una atmosfera carada de malos olores que marca una serie de amenazas para la salud de todos los moradores.
La persistencia de tener desperdicios en un rincón de la calle, se filtra en los pulmones de quienes habitan en esta zona. Las enfermedades respiratorias aguardan la oportunidad para florecer y destruir la vida de quienes luchan contra la tormenta a diario.
Óscar Guaranda, reveló la lamentable batalla a la que se enfrenta su familia, el asma, un monstruo que asecha la vida de sus pequeñas hijas, al estar cerca de una construcción y las aglomeraciones constantes de basura se convierten en un tormento para la familia de Guaranda. Para este padre de familia y sus hijas el asma se vuelven una cara aún más pesada debido a las condiciones ambientales que los rodea.





