Por Ornella Choez
Los niños, adolescentes y adultos gozaron de los concursos ganando premios y divirtiéndose antes de la encendida del árbol.
La noche estaba fría hasta que, con solo chispas de luz, el árbol de navidad se encendió para toda la comunidad. Este acto, más que una tradición, se convirtió en un símbolo para encender todos los corazones de sus habitantes.
Como un gigante de brazos verdes, el árbol alumbró en la cancha múltiple, adornado con esferas que parecían estrellas atrapadas y luces que danzaban como luciérnagas. Cada destello era una promesa de alegría compartida.
Todos buscan reunirse, para estar alrededor del árbol y ver con anhelo las luces que brillaban con todo la intensidad, aplaudiendo y riendo por el comienzo de la Navidad.
“Cuando encendieron el árbol, sentí el espíritu navideño y me recordó lo importar que es estar juntos”, añadió Ricky Chávez, comunero de San José.
La ceremonia no solo marcó el inicio de la temporada navideña, sino que también fue un recordatorio de que, incluso en los días más oscuros, siempre hay un resplandor que puede guiarlos.





