Autor: Jhosselyn Castro
En un día caluroso, en la playa Santa Marianita el mar se comportó como un gigante furioso que no lo dejaban dormir, las fuertes olas impactaron en la costa que se convirtieron como caballos salvajes corriendo furiosos hacia la orilla creando mucha espuma blanca, sin ninguna banderilla o salvavidas que alertaran a los individuos que se encontraban en playa para advertirles del comportamiento del océano, aunque era evidente el furor del mar aun así las personas se metieron a nadar.

El sonido fuerte del vaivén de la oleada y el panorama dejaron impresionados a los visitantes, las condiciones se convirtieron en un momento perfecto quienes dominan el surf, pero para quienes no estaban familiarizados con las corrientes mejor se quedaban en sus carpas.
“Como hacía mucho calor sentí que clima era perfecto para nadar, claro que estaba consciente la creciente del mar, pero aun así me arriesgué a nadar”, contó Joseph Castillo quien se encontraba sentado mirándose un raspón en la pierna que le causó una gran ola.
Ingrid Delgado turista, había llegado con un grupo de amigos al lugar a relajarse después de una jornada intensa del trabajo, al ver como estaba enojado el mar prefirió quedarse en la carpa a tomar un poco de sol, “Yo le tengo mucho respeto al mar y al mismo tiempo le tengo miedo, cuando vengo a las playas siempre prefiero bañarme en la orilla que meterme muy adentro”, confesó Delgado, mientras se perdía su mirada en el horizonte.





