Por: Melany Montero
En un rincón olvidado del sector Cañita en Playita Mía, dentro de la urbe de Manta, las sombras parecen alargar sus garras, la comunidad se enfrenta a un desafío invisible pero devastador. Entre calles estrechas y paredes desgastadas, la adicción se ha afianzado como un enemigo que no conoce límites.
En el sector Cañita, un número significativo de residentes lucha contra la espiral de la adicción al alcohol y las drogas. Las calles que alguna vez fueron testigos de risas y juegos infantiles ahora susurran historias de desesperación y dolor. Es un problema que afecta no solo a los individuos atrapados en este torbellino, sino a toda la comunidad que mira con tristeza y compasión.
Este popular sector enfrenta una batalla, no solo contra las sustancias adictivas, sino también contra el estigma y la indiferencia. La adicción no discrimina, pero tampoco lo hace la esperanza.
“Pedimos ayuda a las autoridades para que nos ayuden con esta problemática, el sector se ha llenado de estas personas que solo viven tomando y ya se ha suscitado varios inconvenientes”, señaló Maira Arévalo, moradora del sector Cañita en Playita Mía, con una voz apesadumbrada.
“El aspecto del barrio no es ideal para nuestros hijos, y los problemas van en aumento, hace dos días se dio una pelea a plena luz del día entre dos personas que estaban tomando en esta esquina y presenciar eso no es nada agradable para nuestros hijos”, enfatizó Lenin Moreira morador del sector, con un rostro que denotaba molestias al fruncir sus cejas.





