Por, Coraima Alvia Flores
El 15 de noviembre, bajo el cálido abrazo del sol, las afueras del Banco Ecuador en la ciudad de Manta, ubicado en Nuevo Tarqui, se encontraban llenas de personas esperando a que desbloquearan las puertas. Sin embargo, debido al corte de energía eléctrica que afecta a varios sectores del territorio nacional, el banco no podía abrir, generando aglomeraciones y demoras en el servicio.
Las personas, como hojas a la deriva, esperaron por más de horas, formando filas que iban más allá de la vista. Algunos buscaban ventanillas para sus trámites, otros se dirigían al servicio al cliente y entre la multitud, los adultos mayores o personas con discapacidad física, auditiva, sensorial, visual, múltiple, entre otras, se hallaban aguardando pacientemente en este oasis de incertidumbre. El sol, como testigo mudo de la espera, parecía imperturbable ante la situación caótica que se desarrollaba en las afueras del banco.
Los suspiros de impaciencia se mezclaban con el murmullo de conversaciones entrecortadas, como olas que chocan en la playa. Cada persona llevaba consigo su propia carga de preocupación, expresada en gestos cansados y miradas ansiosas. “Llevamos más de dos horas haciendo fila y la luz nada que llega. Es frustrante ver cómo estos cortes de luz afectan nuestras actividades diarias. Hoy, simplemente quería realizar un depósito, pero la espera fue agotadora”, admitió Susana Ramírez, cliente del banco, con un tono de voz que mostraba indignación.
La espera, como una mariposa inquieta, revoloteaba en el aire, dejando en suspenso las actividades cotidianas de quienes aguardaban con paciencia y resignación. Finalmente, como un velo que se levanta, las puertas del banco se desbloquearon, liberando a la multitud ansiosa a las 2:35 de la tarde.
Por su parte, Camilo Cevallos, entre suspiros de molestia, aseguró que estos inconvenientes resultan molestosos, ya que implica perder varias horas y dejar de lado otras actividades, Además, mostró frustración al notar que, incluso cuando la luz regresaba, el banco no contaba con personal suficiente para atender rápidamente a todos.
“Espero que tomen medidas para evitar estos problemas en el futuro. Necesitamos servicios más eficientes y menos contratiempos», concretó Cevallos, cuyas palabras reflejan la frustración generalizada y la urgencia de implementar soluciones a largo plazo en medio de estos desafíos energéticos.
Los cortes de energía en Manta, como tormentas impredecibles, sacuden la rutina de los ciudadanos, obligándolos a adaptarse. Así, en este laberinto de desafíos, la voz de los clientes se alza, exigiendo soluciones para resguardar la normalidad de sus transacciones diarias. Como un juego constante entre la luz y la sombra, la eficiencia y la previsión emergen como faros necesarios para navegar estos tiempos de incertidumbre eléctrica.





