Por Miguel Zambrano
Al borde de la serenidad que ofrece la parroquia Convento perteneciente al cantón Chone, donde la comunidad y la fe se entrelazan, surge un ejemplo viviente de resistencia económica. Julia Bermúdez propietaria de una pequeña tienda ubicada justo a la salida de la parroquia, ha demostrado ser un faro de perseverancia en medio de los desafíos económicos actuales.
La economía de su tienda es como un reloj antiguo, con un ritmo constante que sigue su propio compás. A diferencia de los negocios grandes, su selección de productos es simple y directa, en lugar de inundar su pequeño puesto con miles de opciones, Julia ha optado por ofrecer, roscas, papas fritas, paletas de sabores, panela, maní, entre otros.
Su negocio lleno de una pequeña cantidad de productos se ha convertido en un punto de referencia para los residentes de la zona. “Con su sonrisa amigable y su actitud servicial ha sabido ganarse la confianza y lealtad de la comunidad a lo largo de los años”, destacó Gilma Farías mientras salía camino a su casa después de comprar.
“Mi tienda ha sido un trabajo de amor y dedicación. Siempre estoy buscando nuevas formas de satisfacer las necesidades de mis clientes, lo que significa ajustar la dirección de mi negocio y agregar productos que la gente busca”, puntualizó Julia Bermúdez con un brillo de determinación en sus ojos.





