Anderson Casanoba
En el sector Tarqui, de la ciudad de Manta, los moradores expresan su preocupación por el mal olor que emana del río Burro, un problema ambiental que lleva años afectando a la zona. Durante un recorrido realizado por el lugar, se pudo evidenciar que la contaminación del río ha empeorado con el paso del tiempo, generando molestias tanto a los habitantes como a los comerciantes que desarrollan sus actividades cerca del afluente.
Don José Basurto, de 67 años de edad, comentó que el mal olor se debe a que, desde hace mucho tiempo, las personas arrojan basura y las fábricas vierten sus desechos en el río. Según explicó, “cuando hace mucho sol, el olor que proviene del río Burro se vuelve todavía más fuerte y difícil de soportar”, lo que provoca que el ambiente se torne casi irrespirable y afecte directamente la salud de quienes viven cerca.
Por su parte, María Zambrano, de 43 años, habitante y emprendedora del sector, indicó que este problema no es nuevo y que las autoridades locales no han tomado medidas concretas para solucionarlo. Además, mencionó que el mal olor perjudica a los negocios del lugar, especialmente a los que venden comida, ya que muchos clientes prefieren no acercarse debido al hedor constante.

Los vecinos coincidieron en que la contaminación del río también afecta la imagen turística de Manta. Carlos Macias comentó que los turistas que pasan por el sector se sienten incómodos y se llevan una mala impresión de la ciudad. “Manta es una ciudad hermosa y limpia en muchas zonas, pero el mal olor del río Burro da una imagen equivocada ante los visitantes”, señaló.

Ante esta situación, los habitantes del sector consideran urgente que tanto las autoridades municipales como los ciudadanos tomen conciencia sobre la importancia de cuidar el río. Proponen realizar campañas de limpieza, colocar letreros que prohíban arrojar basura y promover la educación ambiental para evitar que este problema siga empeorando y afectando la calidad de vida de toda la comunidad.





