Por: Gabriela Macías
Hoy en día el maltrato a la mujer es una realidad que afecta a millones de damas, siendo una plaga sigilosa que no cesa y que cada día aumenta más en la sociedad, este problema es una de las demostraciones más graves de la violencia de los derechos humanos de la mujer.
Este daño no solo afecta al estado físico de las mujeres, sino también su integridad psicológica, el silencio ante el maltrato es cómplice de la violencia y a su misma vez es una cadena que ata y limita el potencial femenino.
El callar es una señal de darle más empoderamiento al hombre, para que este sin piedad alguna arremeta y dañe la salud mental de la víctima, en la mayoría de los casos es a la pareja que se le causa este daño.
Zuleyma Holguín, egresada de la carrera trabajadora social, puntualizó, “el hogar debe ser ese refugio de seguridad, paz y respeto, pero la realidad es otra, siendo domicilio el lugar más peligroso para las mujeres, es el escenario donde ocurren los maltratos físicos, psicológicos y sexuales.
López, quien pidió no citar su nombre, relató, “por más de dos años recibí maltrato verbal por parte de mi expareja, gracias a mi familia pude salir de ese encierro que cada vez me atormentaba, para mí las palabras son más fuertes y dolorosas que un golpe, porque no se la lleva el viento, estas quedan en la mente y corazón”.





