Por: Jahiline Díaz Fernández
En la hermosa ciudad de Manta, este feriado se ha convertido en una sinfonía de libertad y celebración que resuena en cada rincón. Desde el viernes 6 de octubre empezaron los desplazamientos hacia diferentes partes del país y pese a la inseguridad existente, las carreteras que conectan con los principales sitios turísticos lucen llenas.
Mientras cae la noche del domingo, a solo un día para que termine este largo descanso, varios sitios de la ciudad costera se muestran con afluencia de turistas y sus calles se visten de luces y alegría.
Las playas de Manta son uno de los sitios más atractivos del puerto principal de Manabí, “venir a la playa es refrescante, especialmente si vienes en familia y aún mejor si cuentas con varios días libres. Ya hacía falta un feriado largo”, asegura, Amparo Zambrano, ciudadana que visita la playa de San Mateo, para disfrutar en todo su esplendor el sol y la arena.
“El mar ha estado en calma, lo que permite que los niños se bañen y nosotros podamos relajarnos sin tanta preocupación. Todo ha sido hermoso”, admitió Ángel Rodríguez, mientras está pendiente de sus hijos que se bañan en la orilla del mar.
Este feriado se presenta como un prometedor impulso para la industria turística, comercial y hotelera, pero, sobre todo, se convierte en un respiro para aquellos que trabajan o estudian y finalmente obtienen un día adicional de descanso.
Para Zambrano, tener un día libre representa un auténtico regalo. “Disponer de un día adicional de descanso, además del fin de semana, resulta reconfortante. Ayuda a recargar energías y a regresar al trabajo renovada”, afirma mientras disfruta de un refrescante coco helado.
Manta ha ofrecido majestuosidad, sol, playa y arena a sus visitantes y residentes durante el feriado por la independencia de Guayaquil. La felicidad desbordante y el amor familiar han estado a flor de piel, creando recuerdos imborrables en la mente y el corazón de las familias que han disfrutado de este feriado en la capital atunera del Ecuador.





