Por Kleber Zambrano
En el sector San Juan de la ciudad de Manta se vivió una de sus festividades barriales más innovadoras, la tradicional elección de sus soberanas. Este evento trasciende un simple concurso de belleza porque subraya el arraigo comunitario al consolidar la figura de la reina sectorial como una auténtica gestora del desarrollo local.
Entre las festividades más destacadas predomina el reinado. Cada gabinete presenta a sus candidatas aspirantes a reina y se escoge a una. Usualmente se programa una fecha, por ejemplo un sábado, para realizar un encuentro determinante donde se reúnen los dos palacios, puntualizó Eduardo, vicepresidente de la comunidad.
Durante semanas los diversos barrios que conforman el sector San Juan fueron epicentros de una actividad intensa y cada áre
a designó a su representante, una joven cuya postulación no solo radicaba en sus atributos estéticos, sino también en la solidez de una propuesta social que quisiera llevar a cabo. Es un proceso riguroso donde se evalúan los discursos, el desenvolvimiento escénico, la vestimenta y demás detalles que se toman en cuenta cuando el jurado toma una decisión, agregó Eduardo.
La nueva reina de los barrios, cuya designación simboliza la unidad entre parroquias, asumirá el compromiso de liderar varias campañas sociales durante su periodo. Su elección marca el inicio de un certamen que fomenta el civismo y otorga visibilidad a las necesidades prioritarias de cada rincón del sector.
A la ganadora se le atribuye el título de reina barrial, mientras que la candidata que obtiene el segundo lugar queda como virreina para ser también proclamada en el resto de festividades que se realicen. En cada barrio que forma parte del sector existen reinas y, aunque no es algo común, sí hay una reina general de San Juan, quien representa a toda la comunidad y sobresale entre las demás candidatas de los distintos sectores.
Ella se prepara para participar en el desfile de cantonización de la ciudad de Manta. Las actividades que realizan son principalmente sociales, económicas y humanitarias. Recientemente se presentó un oficio a la Alcaldía de Manta para solicitar la entrega de juguetes a todos los niños del sector, con una meta aproximada de entre ocho mil y diez mil juguetes.
Las tradiciones no deben perderse y deberían mantenerse por la labor humanitaria que realizan. Las reinas son las voceras de la voz del pueblo. Maribel Vega, madre de familia, aseguró que en las festividades de San Pedro y San Pablo eligen a las reinas, también por el ocho de las Marías y el Día de los Juanes. Ellas cumplen con sus responsabilidades durante todo el año, que al final consisten en velar por nosotros, su comunidad.
Saira Pachay, moradora del sector y ama de casa, relató que solo tengo conocimiento de que se
elijen las reinas patronales y la reina de San Juan, que son las que se eligen aquí. «Las de San Pedro y San Pablo no realizan una labor humanitaria para el sector como tal, aunque a los niños les entregan juguetes por las fiestas patronales. Sin embargo, no existe una reina que se mantenga pendiente durante el año, salvo en el Día del Niño y en Navidad. Cada reina actúa por su cuenta», añadió Pachay.
Las festividades de San Juan reflejan el espíritu solidario y la identidad cultural de su gente. Detrás de cada celebración hay esfuerzo, compromiso y un profundo sentido de comunidad. Las reinas barriales, más allá de representar belleza, encarnan la unión y el trabajo colectivo que mantienen viva la tradición. Su presencia reafirma que las costumbres no son solo recuerdos del pasado, sino pilares que siguen construyendo el presente de un pueblo que no olvida sus raíces y se esfuerza por mantener la unión que tanto caracteriza al sector.





