Por: Miguel Ubillus
En Manta existen muchas parroquias hermosas, todas con características y cualidades que resaltan la belleza de esta ciudad. Una de ellas es Tarqui, cuna de pescadores y pieza clave en el desarrollo económico de Manta.
La zona comercial de Tarqui fue, durante años, un centro de gran actividad y uno de los puntos más concurridos de la ciudad. Todo cambió el 16 de abril de 2016, cuando un terremoto sacudió la tierra y dejó devastada no solo a Manta, sino a todo un país. Miles de vidas se perdieron y, donde antes había locales llenos de movimiento, solo quedaron lotes baldíos.
Esto afectó a miles de comerciantes que lo perdieron todo. Sin embargo, los ciudadanos se han caracterizado por ser un pueblo luchador, que sale adelante a pesar de las adversidades. Gracias a diversas gestiones, muchos comerciantes lograron recuperarse parcialmente y fueron trasladados a una explanada que hoy se conoce como Nuevo Tarqui o “los contenedores”.
Aun así, quedó un vacío en la parroquia Tarqui. En el sector donde antes había vida todos los días, ahora se observa un lugar desolado, poco transitado y convertido en un foco de contaminación. Los terrenos abandonados han dado paso a la delincuencia y al consumo de drogas. Esta es una de las zonas que ha quedado en el olvido por parte de las autoridades locales.
A pesar de los intentos por reactivar el área con la creación de una plaza comercial que lleva el mismo nombre, el impacto no ha sido el esperado, y el lugar sigue siendo poco concurrido debido a la inseguridad que persiste en la zona.
Hoy en día, la parroquia trata de resurgir gracias a las personas que se resisten a abandonar sus locales y continúan dando vida a un sitio que, en muchos sectores, parece desértico y rodeado de terrenos baldíos.
“Tarqui solía ser bello y lleno de vida. Aquí realizábamos cientos de carreras diarias. Ahora muchos no quieren venir por la inseguridad y porque ya no encuentran casi nada”, menciona Roberto Chávez, taxista.

Una de las problemáticas más grandes del sector es la contaminación. Actualmente, la ciudad de Manta atraviesa un momento crítico en la gestión de residuos; la basura se ha convertido en un problema que afecta directamente a la ciudadanía, y Tarqui no es la excepción.
Desde hace muchos años, esta parroquia ha sufrido las consecuencias de una mala administración ambiental. Los desechos de las fábricas cercanas han caído constantemente en la playa de Tarqui, afectando el ambiente y el ecosistema. Esta playa, que hace algunos años era elogiada por su belleza, hoy es una sombra de lo que fue.

Los moradores aseguran que, en el pasado, sus aguas eran cristalinas y llenas de vida. Sin embargo, la contaminación industrial ha convertido la playa en un vertedero. El daño ambiental es evidente incluso en el aire, donde se percibe un fuerte mal olor producto del deterioro ambiental acumulado durante años.
Y no solo se trata de la playa (que es la carta de presentación al ingresar a la ciudad), sino de toda la parroquia, que se ve afectada por el mal olor que proviene del río Manta, conocido popularmente como río Burro.
Según los ciudadanos, este río suele desbordarse en invierno debido a las lluvias y al descuido de las autoridades, que no realizan el mantenimiento necesario, agravando la situación y generando pestilencia.
No obstante, también se observan acciones positivas, como la minga realizada el 16 de octubre de 2025 en la playa de Tarqui por la Unidad Educativa León de Judá, institución ubicada en la misma parroquia.
“En las playas ha habido un gran cambio. Es necesario crear conciencia, porque estamos presenciando cómo nuestro ecosistema muere. Al revisar las orillas veíamos especies marinas muertas y basura en el mar, algo bastante alarmante”, aseguró Carlos, maestro de la Unidad Educativa León de Judá, mientras realizaba la minga comunitaria junto a sus alumnos.
“Desde la educación tratamos de hacerles notar que la contaminación no está bien. Realizamos estas actividades para concienciar a las nuevas generaciones y que aprendan a cuidar el lugar donde vivimos”, añadió Elizabeth, profesora de la misma institución.





