Por Maria Carmen Lopez

En el centro de Manta, específicamente en la calle 14 y avenida 13, se encuentra el local esquinero de Washington Lucas, quien por más de 25 años lleva trabajando en la venta de encebollados en su local “Wachos`s Encebollados”.
Él decidió a emprender en ese momento por la necesidad de trabajar. “Se me ocurrió hacer unos encebollados para poder generar dinero y con este negocio sacar adelante a mi familia”, comentó Lucas.
Acerca de la competencia que existe en la ciudad, Washington manifestó que, “creer en lo que uno hace y perseverar es clave del éxito”. Hacer algo diferente y buscar los mejores ingredientes para poder mantener el servicio de calidad que a los clientes les gusta, es uno de los principios de su local. “Hacerlo con mucho amor, porque sobre todo el negocio de comida es un tipo de oficio muy delicado, en donde se debe poner todo el empeño para que sus comensales estén satisfechos”, aseguró.
Para el propietario del local es muy importante que el cliente se vaya contento y que existan buenos comentarios de su producto, eso considera el que ha hecho mantener su negocio en los favoritos de la ciudadanía.
Recalca que al inicio les fue muy difícil aumentar ventas, pero en la actualidad el encebollado es considerado la segunda sopa más deliciosa del mundo, “eso nos motiva a seguír adelante y continuar flameando la bandera del Ecuador de la mano de los encebollados”, comentó Lucas.
“Wacho`s Encebollados” ofrece a la ciudadanía encebollados tradicionales con atún directo de las costas capturado por pescadores mantenses, y los mixtos, los cuales tienen 2 variantes, uno con camarón y el otro tipo marinero ya que lleva una serie de mariscos. El local tiene un horario de atención de 8:00 am hasta las 14:00pm de domingo a domingo con la excepción de los martes.

En este local se atiende con un buen sentido del humor que ayuda al cliente a sentirse como en casa, “les digo a mis clientes: si le gusta la yuca y le gusta el pescado, pues le gusta el encebollado”, expresó Washington Lucas. Esas situaciones jocosas hacen que los comensales salgan satisfechos del local. “Cada negocio tiene su sazón, pero son los clientes que deciden y gracias a Dios tenemos una buena aceptación en nuestro local que es una tradición en la ciudad”, aseguró.





