Por Carlos Alcivar
El domingo 8 de diciembre, la Calle Tercera Transversal fue testigo de una celebración que unió generaciones y llenó de alegría cada rincón. El señor Alberto Alcívar, rodeado de familiares y amigos, celebró sus 70 años con una tarde inolvidable que comenzó a las 14h00. Más de 40 personas se congregaron en un festejo que, con concursos, música y canto, transformó la tranquila calle en un escenario de emociones. “Estos momentos son el verdadero regalo de la vida”, aseguró Alberto Alcívar, con una sonrisa que parecía abrazar a cada asistente.
Entre los asistentes, destacaron cuatro de los once hermanos del señor Alberto Alcívar, quienes compartieron anécdotas y recuerdos de infancia. La calle, obstruida por tres carros, se convirtió en el epicentro de la felicidad, con bocaditos y una merienda preparada con esmero que logró deleitar a todos. Los nietos del cumpleañero tomaron la batuta de los concursos, llenando el ambiente de risas y camaradería.
La música fue el alma del encuentro, con interpretaciones espontáneas que se ganaron aplausos y conmovieron a los presentes. Cada canción era como un hilo invisible que unía las generaciones, y el canto colectivo de «Feliz cumpleaños» cerró el momento con una mezcla de lágrimas y sonrisas. Alberto Alcívar recibió regalos que, aunque modestos, cargaban un inmenso valor sentimental.
La tarde concluyó con un mensaje de unidad y gratitud por parte del homenajeado, quien expresó que, aunque la vida no siempre ha sido fácil, este cumpleaños había sido «una paz para el alma». Con la caída del sol, quedó en el aire la certeza de que la celebración había sido mucho más que una fiesta: fue un testimonio de amor, vida y esperanza.






